POR: LILY ORTIZ
“Crisis ganadera en Durango: pérdidas millonarias y competencia desigual”
Durango enfrenta hoy uno de los momentos más críticos para su sector ganadero en la historia reciente, el cierre intermitente de la frontera con Estados Unidos debido a brotes de gusano barrenador ha provocado un colapso económico de proporciones devastadoras; y como si esto no fuera suficiente, la reciente importación masiva de ganado desde Nicaragua por parte de la empresa SuKarne amenaza con convertirse en la estocada final para cientos de productores locales.
Desde agosto del año pasado hasta la fecha, se ha perdido el 75% de las exportaciones de ganado, en el 2024 se lograron exportar 250 mil cabezas, ahora en el presente ciclo apenas se han enviado 59 mil; esta drástica caída ha significado pérdidas diarias de hasta 11.4 millones de dólares, una cifra que retrata con crudeza el sufrimiento económico del sector. La más reciente clausura fronteriza, ocurrida el pasado 9 de julio, apenas dos días de reapertura, responde a un nuevo brote de gusano barrenador detectado en Veracruz; de modo que el cierre de la frontera no es un asunto del norte, sino una consecuencia de la vigilancia fallida en otras regiones del país.
Pero lo anterior no es todo, mientras los ganaderos de Durango lidian con un mercado cerrado y pérdidas millonarias, SuKarne ha optado por importar más de 10 mil cabezas de ganado desde Nicaragua, un país que, según datos oficiales, reporta más de 19 mil 600 casos positivos de gusano barrenador en su hato bovino, lo que hace que esto no solo sea cuestionable en su decisión desde el punto de vista sanitario y el riesgo de reintroducción de la plaga es latente; sino también profundamente injusta para los productores locales.
Los datos son alarmantes; mientras que una res duranguense puede venderse hasta en 75 pesos por kilo, el ganado nicaragüense llega a comercializarse por apenas 25 pesos. ¿Cómo puede competir un productor local frente a semejante disparidad? Se está sacrificando la salud del hato nacional y el futuro de miles de familias ganaderas en aras de mantener una rentabilidad a corto plazo.
Ante este panorama, el gobernador de Durango, Esteban Villegas Villarreal, ha hecho un llamado sensato y urgente: que SuKarne compre ganado local, que respalde al campo duranguense y sea parte de la solución, no del problema; y no, no es una petición caprichosa, es un clamor justo y necesario para frenar el deterioro de una actividad que da sustento a miles de hogares.
La ganadería en Durango ha sido durante décadas un pilar económico, social y cultural, ha resistido sequías, recesiones, y políticas erráticas. Pero hoy pudiéramos decir que enfrenta una tormenta perfecta: la clausura de su principal mercado y una competencia externa que amenaza con desplazarla. El gobierno federal, Senasica y las autoridades regulatorias tienen la responsabilidad de revisar con lupa este tipo de importaciones, que contradicen el sentido común, la política sanitaria y el compromiso con el campo mexicano.
Durango no pide favores, exige piso parejo. Que quien quiera competir, lo haga con las mismas reglas. Que el ganado que se consuma en nuestras mesas venga de manos limpias, de campos sanos y de productores comprometidos con la sanidad y la calidad.
HABLEMOS DE…
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