POR: LILY ORTIZ
Fermachem: la apuesta que puede cambiar el mapa económico de Durango
Durante años, Durango ha vivido bajo una constante: anunciar inversiones importantes que, en muchos casos, terminaban quedándose cortas frente a las expectativas generadas; por eso, la llegada de Fermachem a Lerdo merece una lectura distinta, y no, no es por el discurso político que inevitablemente la acompaña, sino por las dimensiones reales de un proyecto que podría modificar la dinámica económica de toda una región.
Los números hablan por sí solos, una inversión superior a los 28 mil millones de pesos para instalar una planta capaz de producir 100 mil toneladas anuales de fertilizantes nitrogenados no es un acontecimiento común para un estado que históricamente ha dependido de actividades primarias, comercio y servicios. Se trata de una apuesta industrial de gran escala que coloca a La Laguna duranguense en una conversación nacional sobre producción estratégica.
Y es precisamente ahí donde radica la importancia del proyecto.
La producción de fertilizantes dejó de ser un tema exclusivamente agrícola para convertirse en un asunto de seguridad económica y alimentaria. La invasión de Rusia a Ucrania en 2022 provocó una crisis global en los mercados de fertilizantes; Rusia es uno de los mayores productores mundiales de insumos agrícolas y las sanciones, restricciones logísticas y alteraciones comerciales dispararon los precios internacionales a niveles históricos. Millones de productores en el mundo vieron incrementarse sus costos de producción y México no fue la excepción.
El agricultor mexicano terminó pagando más por sembrar; más l por producir y más por competir.
Desde entonces, quedó evidenciada una realidad incómoda: México es una potencia agroalimentaria, pero sigue dependiendo en gran medida de fertilizantes importados para sostener buena parte de su producción agrícola.
Por ello, la instalación de una planta como Fermachem trasciende el ámbito local. Su impacto potencial no se limita a Lerdo ni a Durango, forma parte de una tendencia internacional donde los países buscan fortalecer cadenas de suministro estratégicas y reducir dependencias externas en sectores considerados críticos.
A nivel regional, los beneficios son evidentes, estamos hablando de miles de empleos durante la construcción, derrama económica para proveedores, demanda de servicios especializados y una mayor actividad industrial. La Laguna podría experimentar un efecto multiplicador similar al que otras regiones del país han vivido con la llegada de grandes complejos manufactureros o energéticos.
Las mega inversiones generan expectativas enormes y también desafíos enormes; la infraestructura urbana deberá crecer al mismo ritmo que la industria. El abastecimiento de agua, el impacto ambiental, la disponibilidad de energía y la capacitación de mano de obra especializada serán temas que inevitablemente aparecerán en la conversación pública.
Además, la verdadera medida del éxito no estará en el monto de la inversión anunciada, sino en la capacidad de generar un ecosistema económico alrededor de la planta. Es decir, que el beneficio no se quede dentro de las bardas de la empresa, sino que alcance a proveedores locales, pequeñas y medianas empresas, universidades y cadenas productivas regionales.
Si eso ocurre, Fermachem podría convertirse en algo más que una planta de fertilizantes. Podría representar el inicio de una nueva etapa industrial para Durango.
La noticia, en realidad, va más allá de una inversión millonaria, refleja cómo las tensiones geopolíticas, las cadenas globales de suministro y la necesidad de garantizar la producción de alimentos están reconfigurando los mapas económicos del mundo. Y en ese reacomodo, Lerdo aparece hoy como un punto estratégico que pocos habrían imaginado hace apenas algunos años.
El reto comienza ahora, porque las inversiones anuncian oportunidades, pero sólo el tiempo confirma transformaciones.
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