Por: Jorge Ánima
Esteban Villegas: el bombero que apaga el incendio financiero heredado
Gobernar implica decidir, y decidir en medio de una crisis es un acto de valentía. Hoy, Esteban Villegas asumió nuevamente el papel de bombero, apagando un fuego que no inició, pero que le toca enfrentar con responsabilidad: el incendio financiero heredado de la pasada administración y que viene creciendo vertiginosamente desde sexenios anteriores
El anuncio no es sencillo ni mucho menos popular: reducir en un 18 por ciento la nómina gubernamental para acceder al rescate financiero federal de fin de año. Un golpe fuerte, pero inevitable, si se quiere garantizar el cierre de 2025 con estabilidad y sin comprometer el futuro inmediato del estado. Además con un rescate millonario para la entidad
Lo que Villegas plantea no es una poda ciega, sino un ajuste selectivo: fuera nóminas irregulares, plazas infladas y trabajos que no aportan valor a la administración. La medida busca no solamente ahorrar, sino también ordenar y depurar un aparato burocrático que por años creció sin control.
En sus primeros tres años de gobierno, Villegas logró estabilizar una deuda que parecía incontrolable. Hoy, la Federación pide más disciplina y él responde con hechos, aunque el costo político sea alto si se descuida, Lo fácil sería evadir, endeudar más o culpar a otros; lo difícil es dar la cara y aplicar medidas correctivas.
La visión va más allá de diciembre: un gobierno más ágil, menos pesado y con recursos destinados a lo que realmente importa. La ruta no está excenta de dolor, pero abre la posibilidad de que Durango camine con finanzas sanas y deje de vivir en la incertidumbre permanente.
Esteban Villegas gobierna como bombero, pero también como arquitecto. Apaga incendios heredados, sí, pero al mismo tiempo dibuja la estructura de un futuro más ordenado, sustentable y sostenible para Durango. Esa es la diferencia entre administrar la crisis y gobernar con responsabilidad.
Sin embargo, la pregunta de fondo sigue latente: ¿de qué servirá el sacrificio inmediato si el aparato público vuelve a caer en los mismos excesos, si el ahorro termina diluyéndose en burocracia, o si el recurso no se refleja en beneficios palpables para la sociedad? Los ajustes de hoy deben convertirse en cimientos de un nuevo modelo de gobierno; de lo contrario, Durango podría volver a enfrentar mañana el mismo incendio que hoy se pretende apagar.
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