Por: Felipe Correa
Nacer hombre implica, lamentablemente, tener mayores probabilidades de “cancelar la suscripción a la vida”.
De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), los hombres en las Américas viven, en promedio, entre cinco y siete años menos que las mujeres. Las principales causas de mortalidad son enfermedades no transmisibles como la diabetes, el VIH/SIDA, los accidentes de tráfico, el suicidio, las lesiones, la violencia y las enfermedades cardiovasculares. Estas problemáticas han sido vinculadas con factores de género, cultura, derechos humanos y otros determinantes sociales.
En México, según datos oficiales del primer trimestre de 2025, existen 30.4 millones de personas jóvenes de entre 15 y 29 años —el 23.3% de la población total— de las cuales el 49.0% son hombres.
En el marco del Día del Hombre, se busca generar un balance entre géneros. Los pilares que guían esta conmemoración incluyen:
1. Promover modelos masculinos positivos: hombres de la vida cotidiana que viven de manera íntegra, honesta y respetuosa.
2. Reconocer las contribuciones de los hombres a la sociedad, la comunidad, la familia, el matrimonio, el cuidado infantil y la protección del medio ambiente.
3. Enfocar la atención en la salud integral masculina: bienestar social, emocional, físico y espiritual.
En México, existe una organización clave en la construcción de masculinidades alternativas es Género y Desarrollo A.C. (GENDES), especializada en procesos de reflexión, intervención, investigación e incidencia desde la perspectiva de género, con énfasis en masculinidades y Derechos Humanos.
Algunas recomendaciones para avanzar hacia nuevas masculinidades incluyen:
• Asumir un compromiso personal para transformar la propia visión.
• Desaprender conductas tradicionales inculcadas socialmente, y mantener una disposición honesta para reaprender.
• Ser firmes en la convicción de cambio.
• Romper con la idea de que “alguien tiene que servirme”.
• Fomentar amistades masculinas sanas, alejadas de la burla, la violencia o el bullying.
La palabra del Giocondo
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