Plan B, ¡sin cebolla por favor!
Por: Eduardo Serrano
Todo parecía indicar que el Plan B de la Reforma Electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum, iba a pasar sin mayores contratiempos. MORENA y sus aliados recibieron la receta dictada desde Palacio Nacional, y de inmediato se fueron al mercado del Ambiente Político, a reunir los ingredientes con los que se habría de cocinar el platillo constitucional que la mandataria le prometió al pueblo. Esta vez, no llegó a la cocina de la Cámara de Diputados; tampoco se envió por conducto de Pablo Gómez, quien no supo sazonar la propuesta inicial de la presidencia, y acabó haciendo un batidero que embarró toda la operación política de la Cuarta Transformación, dejando al descubierto la endeble lealtad de sus aliados.
Cuando la presidenta, a través de la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, presentó el Plan B, los chefs del PT y del Verde observaron la receta de un platillo bien condimentado en lo general. Al exponerse en la Mañanera del Pueblo, todos coincidieron en que se trataba de algo totalmente diferente al plan inicial, aunque su ingrediente principal, aparentemente, seguía siendo la austeridad republicana. Llegando a la cocina del Senado, se percataron de que la receta del Plan B, contenía abundante cebolla en las letras chiquitas, donde se contemplaba el cambio del proceso de Revocación de Mandato de la presidenta, para celebrarse el mismo día de la jornada electoral del 2027. De inmediato les brotó el ardor a los petistas y se les irritaron los ojos a los chefs de la oposición.
Según los profesionales del arte culinario del Partido del Trabajo, no había razón alguna para que el Plan B contemplara ese apartado, considerando que Sheinbaum goza de una alta popularidad, como para someterla a un proceso de esa naturaleza. El PT dijo sí al Plan B, pero sin cebolla. Por su parte, el Chef Maynez, de filipina Naranja, señaló que era una medida innecesaria, puesto que costó mucho que llegara una mujer a ocupar la primera magistratura, y una revocación de mandato, podría generar cierta inestabilidad en momentos en los que se requiere fortaleza del Estado Mexicano, ante las negociaciones del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá. Maynez, no dijo que sí a la receta del Plan B, pero fue muy preciso al pedirla sin cebolla de revocación.
Donde de plano no pasó la receta, fue con los chefs tricolores y blanquiazules. Los priistas la llamaron “Plan Maduro”, por meterle mañosamente abundante cebolla de revocación y atentar contra la autonomía de los municipios, afectando las rebanadas de sus regidurías, así como por meter su “cucharota presidencial” en los recursos de los congresos locales. Los panistas exhibieron una serie de errores en el planteamiento de la receta y anticiparon el resultado de un sabor amargo en la propuesta presidencial. Mientras el proceso legislativo sigue su curso, las cosas han cambiado. No todos están convencidos de que sea agradable al paladar, pero en algo coincide la mayoría: si se va a servir al pueblo el Plan B, que sea… ¡sin cebolla, por favor!
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