Por: Iraí De La Fuente
LA OTRA CARA DEL MUNDIAL: UNA OPORTUNIDAD Y UN EXAMEN PARA MÉXICO
Más allá de la expectativa y los beneficios económicos que genera la Copa Mundial de la FIFA 2026, México aún enfrenta pendientes significativos en diversas materias vinculadas a este evento. La magnitud de esta jornada futbolística pondrá a prueba la capacidad de las autoridades, los distintos órdenes de gobierno y la sociedad en su conjunto para responder eficazmente a las exigencias que esto implica.
Así como el Mundial es una oportunidad, también será un examen que puede llegar a evidenciar retos que aún requieren atención. Por ejemplo, materia de seguridad, será indispensable garantizar entornos seguros para visitantes y ciudadanos, fortalecer la coordinación entre los distintos órdenes de gobierno, mejorar los sistemas de movilidad y respuesta ante emergencias, así como prevenir conductas delictivas que puedan afectar la experiencia de quienes acudirán a las sedes mundialistas.
En cuanto a infraestructura y movilidad, aunque se han realizado inversiones importantes, persisten desafíos relacionados con la modernización de vialidades, el transporte público, la conectividad urbana, la accesibilidad y la calidad de los servicios públicos. El éxito del Mundial no dependerá únicamente de los estadios, sino de la capacidad de las ciudades para mover de manera eficiente y segura a cientos de miles de visitantes.
Particularmente en estados como Nuevo León y Jalisco, se ha impulsado durante años una narrativa de modernización basada en sistemas de movilidad cada vez más avanzados y en infraestructura de primer nivel. En ese sentido, el Mundial de 2026 será una auténtica prueba de fuego para demostrar si esas inversiones y proyectos son capaces de responder a las exigencias de un evento de talla global. En este sentido, la capacidad de transporte, la interconectividad urbana, la eficiencia de los servicios y la experiencia de los visitantes serán indicadores concretos del grado de preparación alcanzado.
En materia de seguridad, el reto va más allá de la prevención y persecución del delito, pues se extiende al ámbito de la gobernabilidad y la gestión de la conflictividad social. En cuanto a esto, diversos grupos y organizaciones han expresado su intención de aprovechar la visibilidad internacional que ofrece la Copa Mundial de la FIFA 2026 para visibilizar demandas y reclamos que consideran pendientes de atención. Este escenario representa un desafío adicional para las autoridades, que deberán garantizar el ejercicio pleno de los derechos a la libertad de expresión y manifestación, al tiempo que preservan el orden público, la seguridad de los asistentes y el adecuado desarrollo de las actividades programadas.
En particular, la ceremonia inaugural, por su alta exposición mediática, podría convertirse en un punto de especial sensibilidad, poniendo a prueba la capacidad institucional para atender y canalizar las expresiones sociales mediante el diálogo, sin comprometer la imagen del país ni el éxito de este capítulo mundialista.
A manera de conclusión, el Mundial de 2026 será mucho más que una competencia deportiva: constituirá una prueba de la capacidad del Estado y de la sociedad para garantizar seguridad, gobernabilidad y paz social, elementos indispensables para que México proyecte al mundo una imagen de estabilidad, hospitalidad y fortaleza institucional.
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