Esteban y Toño; el mensaje de la continuidad.
Por: Juvenal Rosales Flores
En política, muchas veces lo más importante no está en lo que se dice de manera directa, sino en aquello que se deja entre líneas. Y en el informe ciudadano del alcalde José Antonio Ochoa Rodríguez, el gobernador Esteban Villegas Villarreal dejó varios mensajes que, para quienes seguimos de cerca la política duranguense, resultaron bastante claros.
Sin pedir abiertamente el voto por la alianza PRI-PAN, el mandatario habló de mantener el rumbo, preservar la unidad y dar continuidad a un proyecto que, a su juicio, ha funcionado para Durango. Esto, inevitablemente, lleva la conversación al terreno electoral y a la relación política que han construido los gobiernos emanados de esta alianza durante los últimos años.
“No es casualidad que Toño Ochoa haya sido nuevamente alcalde”. El gobernador destacó que los ciudadanos volvieron a confiar en él porque han visto el esfuerzo realizado al frente del Ayuntamiento. Y quizá la frase más significativa fue cuando señaló que el proyecto de Durango es de largo plazo y va más allá de una administración municipal.
El mandatario estatal también recordó que Durango “ya lo vivió” y que hubo momentos en los que fue necesario “recuperar el rumbo”. No mencionó nombres, pero no pasó desapercibida la referencia a aquella administración municipal encabezada por José Ramón Enríquez Herrera, un periodo que dejó una profunda disputa política.
El mensaje del gobernador fue todavía más evidente cuando afirmó que hay que conservar aquello que le ha funcionado a Durango durante los últimos años: la unidad, los acuerdos y una visión de corto, mediano y largo plazo. Palabras que, en el lenguaje político, difícilmente son casuales cuando se pronuncian frente a un alcalde que se encuentra en el primer año de su segundo periodo y que, además, gobierna bajo la coalición PRI-PAN.
A esto se suma la presencia del dirigente nacional del PAN, Jorge Romero, lo que agrega otro ingrediente relevante a la lectura política del encuentro.
Toño Ochoa, por su parte, aprovechó el escenario para hablar de resultados y de una ciudad que, aseguró, avanza por el buen camino. Su informe tuvo un formato distinto y dinámico, con personajes como Lalo y Chispa, que ayudaron a narrar los avances de una administración que buscó presentar las obras y programas desde una perspectiva cercana a los ciudadanos.
Parques, vialidades, salud, bienestar, el Seguro Familiar, Apapacho, Línea AMA y el Presupuesto Participativo fueron parte de una narrativa cuyo eje central fue colocar a las personas en el centro de las decisiones.
“Durango cambió porque miles de duranguenses decidieron creer”, fue uno de los mensajes de Ochoa, quien también reconoció que todavía hay mucho camino por recorrer.
Pero el informe no solamente fue un ejercicio de rendición de cuentas. También fue una fotografía política. Esteban reconoció el trabajo del equipo del alcalde, de regidores y directores, y dejó claro que entre ambos existe una relación política y personal que va más allá de la cortesía institucional.
Toño tiene amigo gobernador, fue, en los hechos, uno de los mensajes que quedaron flotando en el ambiente. Y luego vino otra frase que merece atención: “Hay que hacer buena política”.
En un escenario donde los tiempos electorales comienzan a acercarse, hacer buena política significa dialogar, construir acuerdos y mantener alianzas. Pero también significa defender un proyecto y evitar que Durango vuelva, como dijo el propio gobernador, a experiencias que obligaron a “recuperar” el rumbo.
Ochoa Rodríguez ya tiene dos periodos consecutivos: 2022-2025 y 2025-2028. El verdadero desafío será consolidar un proyecto que trascienda su administración y que pueda convertirse en una plataforma política hacia el futuro.
De ahí que el cierre de su discurso también tenga una lectura política: “Que Durango mantenga el rumbo y siempre pongamos a la persona al centro. Sigamos construyendo. Hasta la victoria”.
Una frase que, dependiendo de quién la escuche, puede ser simplemente un mensaje de gobierno; pero en política, como bien se sabe, también puede ser un mensaje entre líneas. Y esta vez, el llamado pareció ser muy claro: mantener la unidad, cuidar lo que ha funcionado y no soltar el rumbo que PRI y PAN han construido juntos en Durango.
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