Ganaderos de Durango en la antesala para exportar a EE.UU.
Juvenal Rosales Flores
Acontecer Político
La decisión del gobierno de Estados Unidos de reabrir de manera gradual la frontera para la exportación de ganado representa una buena noticia para el sector pecuario del norte del país. Sin embargo, para Durango la esperanza aún no se traduce en resultados concretos.
Por ello, a nivel local ahora la responsabilidad es compartida. Productores, organizaciones ganaderas y autoridades federales y estatales deberán mantener la coordinación para contener la plaga del gusano barrenador, reforzar la trazabilidad y demostrar que el estado ofrece las garantías sanitarias que exige el mercado internacional.
A partir del 24 de agosto se permitirá nuevamente el cruce de ganado por la estación Agua Prieta-Douglas, exclusivamente para Sonora, mientras que a finales de septiembre Santa Teresa abrirá únicamente para Chihuahua. Dos de los principales estados exportadores comienzan a recuperar el mercado estadounidense.
Durango, que históricamente ocupa el tercer lugar nacional en exportación de ganado bovino en pie hacia Estados Unidos, permanece todavía en la sala de espera,por lo que la autorización para reanudar los envíos sigue pendiente, pero con mucha esperanza de los productores ganaderos locales.
El presidente de la Unión Ganadera Regional de Durango, Rogelio Soto, ha confirmado que existe confianza en que el estado pueda incorporarse pronto a este proceso, aunque todavía no hay una fecha oficial, por lo que la situación no es sencilla; pero confían en las acciones que pueda emprender el gobernador del Estado, Esteban Villegas Villarreal.
Recordemos que durante los últimos 17 meses la suspensión de exportaciones provocó que más de un millón 200 mil cabezas de ganado permanecieran dentro del mercado nacional, saturando la oferta y desplomando los precios para miles de productores.
En el caso de Durango, las pérdidas económicas son considerables. Se estima que el cierre de la frontera ha impedido comercializar más de 160 mil cabezas de ganado, con afectaciones cercanas a los 2 mil 500 millones de pesos, cantidad que lastima sn duda a este sector.
No podemos dejar de lado, que el problema sanitario sigue siendo el principal obstáculo, donde la presencia del gusano barrenador mantiene bajo estricta vigilancia a las autoridades sanitarias de ambos países.
Hace apenas unos días, el dirigente estatal de la Confederación Nacional Campesina (CNC), Toño Morales, informó que Durango acumula 53 casos registrados de esta plaga, cifra que mantiene la preocupación entre los productores pecuarios, lo cual no es para menos.
Los casos se han detectado en municipios como Pueblo Nuevo, donde apareció el primero en un perro, además de Gómez Palacio, Lerdo, Nazas, Guadalupe Victoria, Poanas, Santa Clara, Cuencamé, San Juan de Guadalupe y Pánuco de Coronado.
Un dato alentador es que el municipio de Durango continúa libre del gusano barrenador, reflejo de las acciones preventivas y de vigilancia sanitaria que se mantienen en la capital del estado, por las autoridades agropecuarias de los tres niveles de gobierno.
La relevancia económica del sector ganadero para Durango explica la inquietud existente. Antes del cierre de la frontera, durante el ciclo 2023-2024, el estado alcanzó cifras históricas con cerca de 250 mil cabezas exportadas al mercado estadounidense.
No se trata únicamente de números, ya que detrás de cada becerro hay familias, ranchos, empleos y comunidades rurales cuya economía depende de que el ganado pueda comercializarse en condiciones competitivas.
La reapertura parcial demuestra que Estados Unidos reconoce los avances sanitarios cuando existen las condiciones necesarias; precedente que abre una ventana de oportunidad para que Durango fortalezca aún más sus controles y acelere el cumplimiento de los requisitos internacionales.
La frontera comienza a abrirse; para Sonora y Chihuahua ya existe una fecha. EnDurango todavía hay expectativa. Pero si algo caracteriza al campo duranguense es su capacidad para superar las adversidades. La esperanza volvió a asomarse; ahora el gran reto es convertirla, cuanto antes, en una realidad para miles de ganaderos.