La gente quiere soluciones, no conflictos entre gobiernos.
Juvenal Rosales Flores
Acontecer Político
La reciente visita de la presidenta Claudia Sheinbaum a Durango dejó un mensaje que trasciende los anuncios de inversión y las giras de trabajo. En tiempos de polarización política, la imagen que predominó fue la de tres órdenes de gobierno trabajando en la misma dirección, aun cuando pertenecen a partidos distintos.
La gente está cansada de los conflictos entre autoridades, lo que espera de sus gobernantes no son confrontaciones mediáticas ni disputas por el protagonismo, sino soluciones a los problemas que afectan su vida cotidiana. Al ciudadano poco le interesa quién se lleva el mérito; lo que exige es que las obras se realicen y que los compromisos se traduzcan en resultados.
En cada uno de los eventos quedó de manifiesto ese mensaje de coordinación. La presidenta Claudia Sheinbaum, emanada de Morena; el gobernador Esteban Villegas Villarreal, militante del PRI; y la alcaldesa de Gómez Palacio, Betzabé Martínez Arango, también de Morena, compartieron escenario privilegiando la agenda de gobierno por encima de las diferencias partidistas.
Uno de los momentos más significativos fue la supervisión de los trabajos de la presa Tunal II, considerada una de las obras hidráulicas más importantes para la historia reciente de la capital duranguense; pero más allá del recorrido técnico, el gobernador Esteban Villegas tuvo la oportunidad de dialogar de manera directa, sin intermediarios, con la presidenta de México sobre diversos proyectos estratégicos para el estado.
La propia presidenta difundió en sus redes sociales imágenes de esa supervisión junto al mandatario estatal. No se trata de una obra cualquiera, es una demanda de más de 70 años que finalmente comienza a hacerse realidad gracias al esfuerzo conjunto del Gobierno de México y del Gobierno del Estado.
La presa permitirá abastecer de agua potable a cerca de 350 mil habitantes de la ciudad de Durango y contribuirá a resolver un problema de salud pública derivado del consumo de agua proveniente de pozos con presencia de arsénico y flúor, una situación que por décadas afectó a miles de familias.
Otro de los anuncios con mayor impacto fue el compromiso presidencial de rehabilitar integralmente el sistema de drenaje de Gómez Palacio, una demanda histórica de miles de habitantes que durante años padecieron el deterioro de la infraestructura sanitaria.
Sin duda, la alcaldesa Betzabé Martínez tiene motivos para sentirse satisfecha. La petición que formuló a la presidenta durante una visita anterior encontró respuesta y ahora comenzará a concretarse con recursos y trabajo coordinado entre la federación, el gobierno del Estado y el ayuntamiento.
Ese anuncio confirma que, cuando existe voluntad política, los colores partidistas dejan de ser un obstáculo para atender las necesidades de la población. La coordinación institucional genera beneficios mucho mayores que cualquier confrontación política.
También llamó la atención que durante toda la gira prevaleció un ambiente de respeto institucional. No hubo mensajes de confrontación ni intentos por descalificar a otros niveles de gobierno. Por el contrario, el discurso estuvo orientado a sumar esfuerzos y reconocer la participación de cada instancia.
Esa imagen resulta políticamente relevante porque demuestra que es posible construir acuerdos entre un gobierno federal encabezado por Morena, un gobierno estatal emanado del PRI y gobiernos municipales de distintas fuerzas políticas cuando el objetivo común es resolver los problemas de la ciudadanía.
Sin duda, las campañas electorales dividen porque así lo exige la competencia democrática; los gobiernos, en cambio, tienen la obligación de construir acuerdos y ofrecer resultados. Esa fue, quizá, la principal enseñanza que dejó la visita presidencial a Durango.
Al final, los ciudadanos no votan para que sus autoridades se enfrenten entre sí, sino para que trabajen juntas. Si esa coordinación se traduce en más vivienda, agua potable, drenaje e infraestructura, la política habrá cumplido con su propósito más importante; mejorar la calidad de vida de las personas, sin importar el partido que gobierne.