El reto de Toño Ochoa, hacer rendir cada peso en el 2027.
Juvenal Rosales Flores
Acontecer Político
La Dirección Municipal de Administración y Finanzas tiene hasta el 23 de octubre para presentar ante la Comisión de Hacienda del Ayuntamiento la propuesta de las leyes de Ingresos y Egresos para 2027. Para las familias duranguenses, estas decisiones no son simples números ni trámites administrativos, representan la posibilidad de contar con mejores servicios públicos, más obras y soluciones a las necesidades de sus colonias y comunidades. Por ello, el reto de Toño Ochoa será hacer rendir cada peso durante el próximo año.
El Presupuesto Municipal 2027 merece una revisión puntual. Más allá de las cifras, se trata de conocer cuáles serán las prioridades del Ayuntamiento que encabeza el alcalde Ochoa Rodríguez y, sobre todo, qué resultados puede esperar la ciudadanía.
Para dimensionar el tamaño de las finanzas municipales, basta recordar que la Ley de Ingresos del Municipio de Durango para el ejercicio fiscal 2026 contempló un monto de 4 mil 32 millones 4 mil 160 pesos. Esta cantidad refleja la responsabilidad que tiene el Ayuntamiento de administrar los recursos públicos con orden, transparencia y visión de futuro.
Uno de los principales desafíos de la administración municipal es fortalecer sus ingresos propios sin perder de vista la situación económica de las familias. De acuerdo con las cifras referidas, el municipio arrastra un rezago cercano a los mil millones de pesos en el pago del impuesto predial. Se trata de recursos que podrían contribuir a financiar obras, mejorar servicios y atender las necesidades de colonias, fraccionamientos y comunidades rurales.
Sin embargo, también hay avances que vale la pena reconocer. Anteriormente, alrededor del 40 por ciento de los contribuyentes cumplía con el pago del predial; ahora, esa proporción se ubica en aproximadamente el 55 por ciento. El incremento refleja una mayor participación ciudadana, aunque todavía existe un margen importante para ampliar la recaudación y fortalecer las finanzas municipales.
La pregunta es cómo avanzar sin convertir el pago de impuestos en una carga adicional para quienes atraviesan dificultades económicas. En este contexto cobran relevancia los programas de apoyo y los mecanismos de regularización, entre ellos “Ahorra es Cuando”, cuya utilidad debe medirse por su capacidad para facilitar el cumplimiento de los contribuyentes, recuperar adeudos y generar mejores condiciones para las finanzas públicas.
Otro asunto que merece atención es el Presupuesto Participativo. Para 2027 se ha planteado elevarlo de 100 a 150 millones de pesos, lo que representaría un incremento del 50 por ciento respecto al monto destinado en 2026. La propuesta abre una oportunidad para que los ciudadanos tengan una mayor participación en la elección de las obras que consideran prioritarias.
Pero la participación no termina cuando se emite un voto. También implica informar cuánto costará cada proyecto, cuándo comenzará, qué avances registra y en qué fecha deberá entregarse. La transparencia debe acompañar todo el proceso, desde la selección de la obra hasta su conclusión.
El agua es otro de los asuntos que deberán ocupar un lugar prioritario. Durango necesita mantener la inversión en infraestructura hidráulica, reparación de fugas, drenaje y atención de los reportes ciudadanos. Las obras de gran escala son necesarias, pero también lo son las soluciones concretas que las familias esperan en sus hogares, especialmente cuando se trata de garantizar el suministro de agua.
El bacheo, la pavimentación, el alumbrado público y la recolección de basura completan la lista de servicios que los ciudadanos evalúan sin necesidad de consultar un informe financiero. Son necesidades que se notan cuando se atienden y que generan inconformidad cuando las soluciones no llegan. Por eso, el presupuesto deberá traducirse en acciones medibles y resultados visibles en las calles.
En el terreno social, programas como Apapacho y Seguro Familia también deberán ocupar un lugar definido dentro de las prioridades presupuestales. Mantenerlos, fortalecerlos o ampliar su cobertura requiere planeación, recursos suficientes y mecanismos que permitan evaluar su impacto entre las familias beneficiarias.
También está sobre la mesa la discusión catastral y sus posibles efectos sobre el predial. Si el gobierno municipal mantiene su postura de no crear nuevos impuestos, será importante conocer cómo se integrará la propuesta de la Ley de Ingresos 2027 y qué criterios se utilizarán para fortalecer la recaudación sin generar incertidumbre entre los contribuyentes.
En este proceso, el Cabildo tiene una responsabilidad fundamental. Sus integrantes deberán revisar las propuestas, analizar las partidas presupuestales y vigilar que los recursos se destinen a las prioridades de la ciudad. La discusión presupuestal es una oportunidad para demostrar que las decisiones de gobierno tienen consecuencias concretas en la vida cotidiana de los duranguenses.
La pregunta de fondo es sencilla. ¿Qué recibirá Durango a cambio de cada peso que ejerza durante 2027?
El Ayuntamiento tiene por delante la oportunidad de construir un presupuesto que combine disciplina financiera, inversión pública y atención social. El desafío no consiste únicamente en recaudar más, sino en administrar mejor, establecer prioridades y garantizar que los recursos se traduzcan en beneficios para la población.