Ajuste en la alianza PRI-PAN; unidad en Morena
Juvenal Rosales Flores
Acontecer Político
Mientras el Movimiento de Regeneración Nacional en Durango (Morena), da muestra de unidad al presentar a 26 aspirantes para contender por la alcaldía de la capital, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Acción Nacional (PAN) debaten aún los términos de su coalición, que podría ser parcial dependiendo de la rentabilidad electoral de los municipios.
Ambas estrategias reflejan las apuestas políticas de cada partido, con fechas clave como el 15 y 16 de marzo, cuando se deben registrar los convenios de coalición y candidaturas comunes, respectivamente.
Para la dirigente estatal de Morena, Lulú García, el número de aspirantes no es un exceso, sino una señal del interés que genera el partido entre los duranguenses. Su apuesta es clara, evitar fracturas que comprometan la competitividad del partido en la capital del estado.
En contraste, Mario Salazar Madera, presidente estatal del Partido Acción Nacional (PAN), ha señalado que la alianza con el PRI se definirá con base en números. La prioridad será maximizar la rentabilidad electoral, lo que deja abierta la posibilidad de que algunas alcaldías compitan por separado.
El factor género será crucial en estas negociaciones. Los partidos deben cumplir con las disposiciones del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC) sobre paridad, lo que podría significar ajustes en los municipios incluidos en la coalición, ya sea en candidaturas femeninas o en aquellos donde la contienda sea más cerrada.
El contraste entre ambos bloques es evidente. Morena apuesta por mostrar fuerza y cohesión al presentar a todos sus aspirantes de manera simultánea. Por otro lado, el PRI y el PAN elaboran una estrategia más calculada, pensada y bien valorada.
En el PRI, la presidenta del Comité Directivo Estatal, Dany Soto, sabe la importancia de mantener el contacto directo con la ciudadanía, ya que el tricolor donde ha gobernado ha demostrado con hechos y resultados que sabe gobernar, y este compromiso debe ser la guía de la militancia, sectores y organizaciones.
El PRI, sin embargo, enfrenta un dilema. Para consolidar la alianza, deberá ceder espacios al PAN en municipios importantes, una decisión que podría no ser bien recibida por sus estructuras locales. Aun así, el Revolucionario Institucional destaca por la disciplina de su militancia, que generalmente respalda las decisiones de sus dirigencias nacional y estatal.
En Morena, la amplia lista de aspirantes también representa un desafío. Aunque demuestra capacidad de convocatoria, podría derivar en tensiones internas si no se manejan adecuadamente los intereses individuales, algo que el partido debe prevenir para no comprometer su unidad.
El tablero político en Durango comienza a moverse. Morena y la coalición PAN-PRI enfrentan desafíos distintos, pero igual de importantes: mantener la cohesión interna, afinar sus estrategias y conectar con un electorado cada vez más exigente.
El resultado en la capital será fundamental. Como epicentro político del estado, Durango definirá no solo liderazgos locales, sino también la fuerza con la que cada partido llegará al siguiente proceso electoral. El tiempo apremia, y los ciudadanos esperan acciones concretas, no solo promesas.
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