La reconstrucción empieza donde termina el discurso
Por Felipe Correa
En política existe una regla que rara vez falla: los partidos no se debilitan cuando pierden una elección, son castigados, ignorados e incluso utilizados, pero su verdadero error está en dejar de conocer el territorio que dicen representar. La distancia entre las dirigencias y las bases suele medirse en kilómetros, pero sobre todo en información. Quien desconoce lo que ocurre en sus comités municipales termina tomando decisiones desde percepciones y no desde la realidad, sino desde la percepción sesgada , el favoritismo y la superficialidad.
En ese contexto debe entenderse una de las estrategias que Daniela Soto, Presidenta del PRI, “pudiera” implementar y es la de recorrerá los 39 municipios de Durango para revisar la condición de los comités, reunirse con la militancia y construir un diagnóstico estatal. Más que una gira política, el verdadero reto será convertir ese recorrido en un ejercicio de inteligencia territorial. Escuchar siempre es políticamente rentable; saber interpretar lo escuchado es lo que marca la diferencia.
Durango representa un laboratorio complejo para cualquier fuerza política. La realidad de la Región Laguna poco tiene que ver con la de la zona serrana; los municipios ganaderos enfrentan desafíos distintos a los de la capital, mientras que las comunidades rurales mantienen dinámicas políticas muy diferentes a las urbanas. Pretender construir una estrategia uniforme para un estado tan diverso suele convertirse en el primer error de cualquier dirigencia.
Por ello, un diagnóstico serio trasciende la simple revisión de estructuras. Implica identificar liderazgos vigentes, medir la capacidad de movilización real, reconocer dónde existen vacíos organizativos, detectar cuadros jóvenes con potencial competitivo y evaluar el nivel de desgaste de quienes durante años han representado al partido. En otras palabras, distinguir entre la estructura que existe en el papel y la que verdaderamente puede competir en una elección.
Si ese ejercicio deriva posteriormente en un programa estatal basado en evidencia y no en ocurrencias, la apuesta tendría sentido estratégico. La política contemporánea exige abandonar la improvisación permanente y sustituirla por procesos de planeación, evaluación y corrección. Las campañas exitosas no comienzan cuando inicia el periodo electoral; empiezan mucho antes, cuando se reconstruye la organización desde abajo.
Sin embargo, recorrer el estado tampoco garantiza resultados. La historia política mexicana está llena de giras que produjeron fotografías, pero no estrategias. El verdadero desafío para Daniela Soto será demostrar que el diagnóstico no terminará archivado en un escritorio, sino que servirá para renovar cuadros, corregir inercias y diseñar una ruta competitiva hacia el proceso electoral de 2027.
Al final, la política sigue premiando a quienes entienden primero el territorio. Los discursos generan titulares; las estructuras organizadas generan votos. Y entre una cosa y otra existe una diferencia que muchas dirigencias descubren cuando ya es demasiado tarde, pero todo viene desde julio.
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