Por: Felipe Correa
Durango, el laboratorio opositor: la estrategia de Sheinbaum rumbo al 2027
Que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo haya elegido a Durango como una de las primeras paradas de su gira por el Segundo Informe de Gobierno —junto con Morelos— no es un hecho fortuito ni un mero trámite protocolario. Se trata de una entidad gobernada por la alianza PRI-PAN, donde Morena no ha logrado consolidar la hegemonía de la Cuarta Transformación, a pesar del despliegue de recursos y estructura territorial. Iniciar este itinerario en suelo opositor, y no en un bastión propio, responde a un cálculo político meticuloso.
La narrativa oficial busca demostrar que la cobertura social opera «sin colores ni partidos». Al destacar una inversión federal de 16 mil millones de pesos y 670 mil beneficiarios de los Programas para el Bienestar en la entidad, Sheinbaum envía un mensaje directo: la presencia del Estado federal busca disputar la legitimidad social desde las bases, erosionando el control territorial de la oposición a golpe de presupuesto y subsidios directos.
Sin embargo, el evento en la Velaría de la Feria dejó ver las grietas de esa narrativa. Entre retrasos y reclamos, la audiencia demostró ser un público exigente frente a una tarima donde dos fuerzas políticas opuestas optaron por la convivencia pacífica. Con un manejo de escenario fluido y un discurso centrado en la complementariedad, Esteban Villegas reafirmó su cordialidad con Palacio Nacional, fortaleciendo la estrategia que le ha permitido proteger su gobernabilidad local y capitalizar el respaldo de quienes prefieren los acuerdos a la confrontación.
El trasfondo es ineludible. Durango será una de las entidades en disputa en 2027, con la renovación del Congreso Local. El triunfo de la alianza opositora en los comicios municipales de junio de 2025 dejó claro que el estado funciona como un verdadero laboratorio. Por ello, la visita presidencial combina la rendición de cuentas con un trabajo de reconquista política hacia la mitad del sexenio.
La fotografía del Segundo Informe en Durango sintetiza la encrucijada del gobierno federal: una presidenta con amplio control institucional y a una sociedad que sigue contemplándola como un suceso político con altos índices de aprobación en su administración. La manera en que ambas fuerzas, la estatal y la federal, administren esta coexistencia —entre la generosidad presupuestal de la Federación y la efectividad territorial del gobierno local— será uno de los aspectos que influirán para establecer el mapa político de Durango rumbo al 2027.
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