El menos común de los sentidos por Eduardo Rodríguez
Morena y el robo del siglo.
Ni un voto de más, ni un voto de menos, para las y los candidatos, partidos políticos y coaliciones que participaron en el proceso electoral 2023 – 2024. Las y los consejeros y magistrados deben pronunciarse por respetar la voluntad expresada por los mexicanos en las urnas, esa es su responsabilidad histórico, por lo que de contravenir esa voluntad se sumarán a los intentos del obradorismo por destruir el régimen democrático, la separación de poderes y la transgresión de los derechos humanos fundamentales de todos.
Desde que culminó el proceso y se dio la jornada electoral, el presidente López Obrador se ha mostrado un tanto obsesionado, febril y desesperado por imponer su criterio en torno a la composición de la Cámara de Diputados con el que, tramposamente, alcanzarían la mayoría calificada Morena, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido del Trabajo (PT), con base en artimañas legaloides para justificar una sobrerrepresentación de 20 por ciento.
Más alla de la discusión sobre si la sobrerrepresentación del 8 por ciento se aplica a partidos políticos o a coaliciones, vale la pena ahondar en lo que manifestó el exconsejero electoral Ciro Murayama en torno a la pretensión del oficialismo de crear una mayoría calificada artifical con lo que sería posible acabar con la división de poderes.
La palabra clave y propuesta por Ciro Murayama es “trasvase”, siendo utilizada para explicar el traslado y manipulación que pretende hacer Morena de los 219 triunfos de la coalición que encabezan. Por el convenio suscrito antes de la elección, se le adjudican 123 a Morena, 54 al PVEM y 42 al PT.
Aquí esta el traslado de triunfos: de esos 219 distritos, en 213 el partido más votado fue Morena, pero solo le contarán 123 distritos gansos, es decir, esconderá 90 victorias propias gracias a su convenio de coalición.
El PT no ganó ningún distrito por si mismo, ni fue el más votado de la coalición pero recibirá el trasvase de 42 triunfos que en realidad la gente no le dio; alcanzaron una votación nacional del 5.8 por ciento del total, sin embargo, recibirán 42 curules que representan el 8.4 por ciento de la Cámara. Es decir, existe una sobrerrepresentación ya que tienen más espacios de los que realmente ganaron.
En adición a lo anterior, Luisa Maria Alcalde, titular de la Secretaria de Gobernación -que no tendría nada que estar opinando del proceso electoral por la función que desempeña y, mucho menos, de la conformación de las Cámaras- apuntó que al PT le corresponden 8 diputados plurinominales, para sumar 50 en total. Un robo en despoblado de espacios de representación popular.
La trampa es el traslado que hace Morena de sus triunfos a sus aliados para así alcanzar la mayoría calificada artificial y ficticia. Los votos emitidos en los pasados comicios para el Congreso no le dieron de ninguna manera la mayoría calificada en el Congreso al oficialismo, pero en palabras de Luisa Maria Alcalde, se puede entender que están realizando el atraco del siglo.
Con el PVEM sucede lo mismo, ganó tan solo en seis distritos pero recibirá 54 diputados de mayoría relativa. Este partido tuvo el 9 por ciento de la votación válida emitida, pero con el regalo que le hace Morena tendrá el 11 por ciento en la Cámara, más los supuestos 21 plurinominales, para que en total lleguen a 75 diputadas y diputados.
Al ocultar 90 triunfos distritales, a Morena sólo se le reconocerán 162 diputados por mayoría (39 ganados por sí solos y 123 de la coalición) que representan el 32 por ciento de la Cámara y pretenderá recibir otros 85 plurinominales para llegar a 247.
La coalición MORENA-PVEM-PT sumaría 372 diputadas y diputados, es decir, el 74.4 por ciento del total; no obstante, los votos alcanzados por Morena y aliados fueron el 54.7 por ciento de la votación, pero con el robo, estarían llegando a 20 por ciento más.
El agandalle reduce la representación de la oposición (PRI, PAN, MC y PRD) de 41 por ciento a solamente el 25.4%.
Si Guadalupe Taddei la consejera presidenta del INE, y Mónica Soto, presidenta magistrada del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación permiten que Morena y aliados consigan sus pretensiones, entonces si, sin lugar a dudas, podremos estar hablando del robo del siglo… y no, no por los espacios solamente, sino que estarían robándose también la esperanza de millones de mexicanas y mexicanos de vivir en una democracia donde su voz y su voto, realmente valen.
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