por Eduardo Rodriguez
¿Por qué es tan importante la Reforma Judicial?
Una vez concluida la elección, el Presidente de la República le impuso la reforma judicial a su sucesora como prioridad por el momento… quién sabe qué más se le ocurra a López Obrador de aquí al día 30 de septiembre en que concluye su mandato.
Para nadie es un secreto que en el ADN del tabasqueño está perseguir, hasta el último de sus esfuerzos, la posibilidad de hacer de este sexenio uno de quiebre en la historia de México; por ende, es obligado pensar qué hará en sus últimas semanas para cimentar tan caro objetivo para él.
Esas reformas constitucionales que acaban con el Estado de derecho y con la democracia liberal no las van a detener los mercados ni el equipo de Sheinbaum, es más, ni la misma Claudia.
¿Por qué me atrevo a asegurarlo? Porqué Andrés Manuel se ha encargado de clarificarle el momento actual a su sucesora: los 36 millones de votos que respaldaron la candidatura de la ex jefa de gobierno de la Ciudad de México no fueron por ella, fueron por él.
Lo que transmite AMLO es que quiere que Sheinbaum lo acompañe como protagonista secundaria para mostrarle a quién realmente quieren. Los votos, dice, fueron de él, no de ella, por lo que el mérito electoral es suyo, no de ella. Que no se equivoque. Y nada de que empiece a empoderarse, mucho menos poner en tela de juicio su decisión o someterla al escrutinio público. Él ya dijo que la reforma judicial va y punto final.
¿Por qué debería importarle a las y los mexicanos una reforma al Poder Judicial en este país, donde pareciera que es una asignatura que solo se cumple cuando los perjudicados son cercanos al poder?
Sencillamente porque, aunque el sistema de justicia es completamente perfectible y tiene grandes carencias a la hora de llevarse a cabo, actualmente contribuye a la división de poderes que debe prevalecer en un sistema de gobierno democrático como el que actualmente tenemos en México.
Esta reforma pone en riesgo los principios fundamentales de la división de poderes y la independencia judicial. Los cambios que sugiere AMLO, en apariencia orientados hacia una mayor transparencia y participación ciudadana, oculta en esencia un peligroso intento de centralización del poder, lo que podría tener consecuencias devastadoras para la democracia y el Estado de derecho en nuestro país.
La reforma, que incluye medidas como la elección popular de jueces y magistrados, la reducción del número de ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), y la creación de nuevos órganos administrativos y de disciplina judicial, plantea serias amenazas a la independencia y a la imparcialidad del Poder Judicial. La elección popular, en particular, es un arma de doble filo que, lejos de empoderar a la ciudadanía, podría politizar la justicia, someter a los jueces a presiones externas y a los caprichos del electorado y de grupos de interés.
La justicia debe ser ciega, imparcial y libre de influencias políticas. Sin embargo, al permitir que jueces y magistrados sean elegidos mediante voto popular, se abre la puerta a la politización de la justicia. Los jueces, en su afán de ser electos o reelegidos, podrían verse tentados a adoptar posiciones populistas en lugar de aplicar la ley de manera estricta y objetiva. La necesidad de hacer campaña electoral expone a los candidatos a influencias indebidas y presiones por parte de financiados y grupos de interés, comprometiendo así su imparcialidad.
Esta nueva estructura de control amenaza con transformar el Poder Judicial en un órgano subordinado a los intereses políticos de la Presidencia de la República y de la Cámara de Diputados y Senadores -donde manda Morena-, erosionando su capacidad de actuar como un contrapeso efectivo en el sistema de división de poderes.
Abramos los ojos y movamos conciencias, en caso de aprobarse, la erosión al sistema de justicia podría tener consecuencias irreversibles para el Estado de derecho en México. No todo debe ser política, hay derechos humanos fundamentales que hoy mas que nunca, debemos defender.
La Palabra del Giocondo
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