Por: Eduardo Rodríguez
Niños sin medicinas, gobierno sin corazón.
Digan lo digan, pero a casi un año de la gestión de la presidenta Claudia Sheinbaum, todavía prevalece el desabasto de medicamentos.
Aunque vamos apenas a llegar al primer año de gobierno, prometieron que en unos meses estaría resuelto el problema que ha afectado a los más vulnerables, como las niñas y niños con cáncer y otros pacientes con enfermedades mórbidas.
Ahora se anuncia con bombo y platillo el programa Rutas de la Salud, que abastecerá 15 millones de medicamentos e insumos a 8 mil unidades médicas del IMSS Bienestar.
Ojalá que ahora si se cumpla con la promesa de abastecer los fármacos para la derechohabiencia del IMSS, del ISSSTE y, por supuesto, para la población abierta que, de acuerdo al INEGI, más del 45 por ciento de los mexicanos carecen del apoyo del Estado en materia de salud.
Hace un par de semanas se realizó una manifestación en la capital del país, organizada por la asociación civil Nariz Roja para demandar los medicamentos necesarios para atenderlos de este mal; sin embargo, la respuesta de la presidenta a este reclamo fue el desdén y la burla, ya que en lugar de ser empática con la población infantil afectada, se dedicó a denostar la protesta porque la encabezó Margarita Zavala, cuando ella y otros políticos marcharon con los contingentes en franca solidaridad.
Mientras no se reconozca el problema de desabasto de medicamentos en toda su magnitud, no habrá poder humano que sirva para resolverlo.
Hay que recordar que la austeridad franciscana impuesta por AMLO afectó a todo el sector salud, a grado tal que en muchas clínicas públicas y hospitales no había ni aspirinas y menos el personal médico suficiente para atender a los pacientes.
El problema sigue vigente en el actual gobierno. El sector salud en su conjunto se vio afectado por una reducción del presupuesto para este año, del orden del 12.2 por ciento. Lo más grave es que la demanda de la población ha aumentado. No solo por el crecimiento demográfico, sino porque existen enfermedades que tienen niveles de epidemia como la diabetes, hipertensión, y por supuesto, el cáncer. Esto es tan solo por citar algunos de los padecimientos que aquejan a los mexicanos.
Las llamadas enfermedades de la pobreza, como la desnutrición, se mantienen en aumento ante el silencio de las autoridades.
Vamos de fracaso en fracaso en materia de salud. No solo hablamos de la desaparición del Seguro Popular para dar paso al Insabi, que solo sirvió para dos cosas: quebrar el sistema de salud para la población y para enriquecer a los funcionarios que lo encabezaron. Sino de las ocurrencias de AMLO como la megafarmacia o su criminal mentira más pronunciada relativa a este sector: tendremos un sistema de salud mejor que Dinamarca.
No da risa, da impotencia recordar el montón de tonterías que López Obrador hablaba cada que se le cuestionaba por su ineptitud para responder a su encargo. Ahora, escuchamos con bastante escepticismo a la presidenta Claudia cuando habla del nuevo proceso de distribución de medicamentos que cubrirá todas las clínicas y hospitales del país y con ello se abatirá el desabasto de medicamentos e insumos.
Veremos, dijo un ciego, si ahora sí le atinan, porque la propuesta parece más una suerte de ruleta para encontrar la solución que medidas inteligentes diseñadas para resolver este problema que se agudizó con los gobiernos de la 4T.
Presumen que varios millones de mexicanos ya no son pobres, merced a los datos del INEGI, que apenas está aprendiendo como evaluar la pobreza, ya que esta función era del Coneval, que, por cierto, desaparecieron por su postura incomoda al gobierno por tener la criminal actitud de señalar la verdad.
En próximas semanas sabremos qué tanto aportan las Rutas de la Salud para resolver el desabasto; lo que es un hecho es que, cualquier programa -por decirle de alguna forma- de gobierno que no es apoyado por el presupuesto etiquetado correspondiente es tan solo demagogia y, por lo que se aprecia en los criterios del Paquete Economico para el próximo año, serán migajas los aumentos que se plantean para el sector salud.
Muchos pensamos que la presidenta iba a ser diferente a su antecesor, la esperábamos más humana, empática y responsable… pero no, es más de lo mismo.
@eduardguezh
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