Por: Eduardo Rodriguez
Sacrificados
Los destapes anticipados de Morena para cinco de 17 gubernaturas que estarán en juego en 2027, Aguascalientes, Campeche, Colima, Querétaro y Sinaloa, confirman que el oficialismo decidió adelantar los tiempos electorales y colocar sobre la mesa a sus primeras “corcholatas”, disfrazadas bajo el sobrenombre de coordinadores estatales de defensa de la transformación y la soberanía nacional. Las y los “elegidos” son Nora Ruvalcaba, Pablo Gutierrez, Rosa María Bayardo, Santiago Nieto y Imelda Castro, respectivamente.
Morena puede llamarlos como quiera, pero políticamente son sus virtuales candidatas y candidatos a gobernador y desde ahora tendrán meses para recorrer sus estados, promover su imagen, organizar estructuras y hacer campaña sin llamarle campaña; es decir, van a hacer actos anticipados de campaña. Una formula suficientemente conocida desde la sucesión presidencial de 2024.
Lo interesante no son únicamente los nombres, sino las condiciones políticas bajo las cuales competirán. Porque, contrario al discurso triunfalista que seguramente acompañará estos nombramientos, ninguna elección está resuelta y en varias de esas entidades Morena enfrentará escenarios particularmente complicados.
Aguascalientes y Queretaro son dos plazas en las que el PAN conserva estructuras políticas sólidas y gobiernos con capacidad territorial. Los hidrocalidos padecerán otra vez a Nora Ruvalcaba, quien intentará por cuarta ocasión consecutiva conquistar la gubernatura. El dato por sí mismo resulta revelador: Morena vuelve apostar a una candidata que ya conoce ampliamente el electorado y que hasta ahora no ha logrado convencer a la gente.
Querétaro representa un gran problema para Morena. Santiago Nieto fue finalmente ungido como coordinador morenista y tendrá enfrente una maquinaria panista profundamente arraigada y con un gobernador, Mauricio Kuri, que, al igual que sus antecesores, ha dado resultados positivos a los queretanos.
Luego vienen Campeche y Colima, donde el problema para Morena es diferente: allí deberá cargar con el desgaste de sus propios gobiernos.
En Campeche, Pablo Gutierrez tendrá que enfrentar no solamente a la oposición, sino las consecuencias políticas de la administración de Layda Sansores y el crecimiento de Movimiento Ciudadano. La frivolidad, censura a los medios de comunicación, corrupción e incompetencia de la mandataria complican la permanencia de Morena en el poder.
Colima tampoco será un paseo dominical. Rosa María Bayardo está directamente vinculada al proyecto político de la gobernadora Indira Vizcaíno, con quien comenzó a trabajar políticamente desde 2017 y en cuya administración ocupó la Secretaría de Desarrollo Económico. Por ello será imposible que durante la campaña pueda deslindarse de los resultados del actual gobierno estatal.
Y finalmente está Sinaloa.
Allí Morena enfrenta posiblemente su elección más complicada, no necesariamente porque hoy aparezca derrotado en las encuestas, sino porque Imelda Castro tendrá que convencer a los sinaloenses de que puede romper con el grupo político que gobernó el estado con el narco durante los últimos años.
Imelda Castro pretende marcar distancia de Rubén Rocha Moya pero la memoria existe, y en política más. Ambos no son personajes que apenas se hayan conocido durante el sexenio. Sus trayectorias políticas han coincidido durante años y ambos terminaron formando parte del mismo proyecto que llevó a Morena al poder.
A lo anterior hay que sumarle la valentía que presumen el PVEM y el PT que en varias entidades están valorando ir solos.
Nada fácil la tarea: Aguascalientes y Querétaro serán pruebas de expansión; Campeche y Colima, referéndums sobre sus gobiernos; y Sinaloa será la prueba de fuego para determinar cuanto daño político dejo el derrumbe de Chamoya en la 4T.
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