POR: LILY ORTIZ
Sin división, y sí con coordinación
En tiempos donde la polarización suele imponerse sobre el diálogo, el mensaje que dejó el gobernador Esteban Villegas Villarreal durante la reciente visita de la presidenta Claudia Sheinbaum a Durango adquiere un significado que va más allá del protocolo político, ciertamente no fue un simple intercambio de cortesías institucionales; fue una definición pública de una forma de gobernar.
Villegas Villarreal dejó claro que las diferencias partidistas no son, ni deben ser, un obstáculo para trabajar por el país, y es que su respaldo a la Presidenta fue explícito: aunque provengan de proyectos políticos distintos, México necesita unidad y coordinación. La respuesta de Sheinbaum fue en el mismo sentido al reconocer que, pese a los diferentes orígenes políticos, existen coincidencias y una relación de trabajo que permite avanzar.
El contexto nacional explica buena parte de ese mensaje; la renegociación de la relación comercial con Estados Unidos representa uno de los mayores desafíos para el gobierno federal; el propio gobernador reconoció que la Presidenta enfrenta un escenario complejo con un interlocutor difícil con el vecino de la Casa Blanca, pero sostuvo que, si a Sheinbaum le va bien en esa negociación, le irá bien a todo México.
Y es que más allá de simpatías políticas, el argumento resulta difícil de cuestionar: el futuro económico del país depende en buena medida de mantener estabilidad, inversión y certidumbre.
Ese mismo principio de coordinación también se refleja en otro de los temas prioritarios para Durango: la seguridad; el encuentro de Esteban Villegas con el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, parece confirmar que la estrategia conjunta con la Federación continúa siendo la principal apuesta para preservar a la entidad como una de las más seguras del país. La prioridad está claramente definida: impedir que fenómenos como el cobro de piso y la extorsión encuentren espacio en territorio duranguense.
Los operativos coordinados entre fuerzas estatales y federales, así como el intercambio permanente de información, buscan precisamente cerrar el paso a organizaciones criminales antes de que logren establecerse. En materia de seguridad, las diferencias políticas simplemente no pueden convertirse en diferencias operativas.
Quizá la frase más reveladora del gobernador fue aquella en la que aseguró que “algunos quisieran vernos divididos”, pero dejó claro que eso no ocurrirá; el mensaje tiene destinatarios evidentes dentro del debate político nacional, donde con frecuencia se intenta convertir cualquier diferencia ideológica en confrontación permanente.
La realidad exige otra ruta, y es que gobernar implica construir acuerdos, no alimentar conflictos, México enfrenta retos económicos, comerciales y de seguridad que difícilmente podrán resolverse desde la división.
La política puede mantener sus diferencias pero los gobiernos no pueden darse ese lujo. Y, al menos en la relación entre Durango y la Federación, el mensaje parece estar definido: la coordinación seguirá siendo la prioridad porque, al final, la estabilidad institucional siempre genera mejores resultados que la confrontación política.