Por Ricardo López Pescador
A propósito de la reforma al poder judicial que esta en marcha es conveniente analizar la importancia de la argumentación jurídica como elemento necesario para aplicar el derecho a los casos concretos, tarea encomendada en nuestro orden constitucional a jueces, magistrados y ministros, quienes tienen la facultad de emitir sentencias en los procesos donde esta de por medio el patrimonio, los intereses económicos de familias y empresas, la libertad individual y en ocasiones la vida de personas.
Para todo orden democrático es relevante que el poder judicial este integrado por personas capaces, conocedoras de las normas, con capacidad para interpretar las leyes y de argumentar eficazmente las decisiones, por lo que la interpretación de la ley es una actividad que solo puede desarrollar el Ser Humano al utilizar su capacidad de razonar, intuir y sentir.
Los avances de la tecnología que han llevado a desarrollar la Inteligencia Artificial (IA) que herramientas con las que todo profesional puede contar ahora para realizar mejor sus quehaceres, incluidos los jueces, sin embargo, no se debe perder el carácter instrumental de la IA. La necesidad de una adecuada argumentación de los jueces a la hora de dictar sentencias, ha evolucionado desde la época en que juzgar consistía en la aplicación exacta del texto legal, sin embargo, en nuestros días para llegar a decisiones razonables y aceptables socialmente es necesaria la debida motivación.
Argumentar de manera clara y concisa implica la debida fundamentación de las resoluciones como garantía de una aplicación acertada de la norma al caso concreto. Los diversos medios de defensa con que cuenta el justiciable en instancias superiores obligan a los jueces a fundar y motivar de manera solida sus decisiones, para lo cual están obligados no solo a señalar de forma precisa el sustento legal, sino también redactar la sentencia con una narrativa de hechos clara y estructurada a fin de resistir las revisiones en el supuesto de que el actor acuda a las instancias revisoras. La motivación implica una narrativa de hechos descritos en forma racional y sintética, haciendo uso de la lógica, la tópica, la dialéctica, la retorica, la erística a fin de darle adecuado sustento al fallo.
La argumentación es un proceso que requiere de valoraciones y toma de decisiones de manera constante, de ahí que conocer el orden normativo, apreciar objetivamente los hechos y elegir entre diversas opciones es una encomienda compleja. El proceso de argumentar arranca en la actividad cerebral propiciando que haya una intención en cada paso de dicho proceso, y en virtud que los seres humanos decidimos de acuerdo a pautas de experiencia, entonces las decisiones tienen que ver mas con la voluntad que con la razón. Para llegar a decisiones correctas, sustentadas y motivadas para encontrar la verdad y la justicia en cada caso es indispensable el uso de la intuición para resolver de manera pertinente y adecuada.
El surgimiento de la inteligencia artificial (IA) es un reto para todo el ámbito jurídico y de manera particular para la argumentación, porque sin duda se va a remodelar la realidad actual en múltiples aspectos. Habrá campos del conocimiento en los que esta nueva tecnología sustituya la actividad humana, siendo un desafío existencial de nuestro tiempo alinear la IA con el futuro de la humanidad. La IA puede resolver problemas complejos, automatizar procesos, vincular disciplinas, acumular grandes volúmenes de información, actuar con rapidez inusitada, incluso desarrollar potencialidades poco comunes para un humano, pero no puede razonar, percibir, ni resolver asuntos jurídicos en base a la intuición, ni acercarse al sentimiento de justicia y a otros valores que rigen el comportamiento humano.
La Inteligencia Artificial llega a nuestra realidad, poderosa, con eficiencia algorítmica, pero no puede tener conciencia, esta lejana de igualar o de sustituir la intuición humana. La argumentación jurídica es una actividad exclusiva de los seres humanos porque su naturaleza va mas allá de las implicaciones sociales y económicas, tiene que ver con la ética, con los valores que han guiado nuestro devenir como especie. Un limite claro que debemos tener presente es que la argumentación jurídica es una actividad humana por naturaleza, los avances de la ciencia y la tecnología no pueden sustituir el razonamiento o el sentimiento de justicia que subyace en el interior y en la conducta de los seres humanos.
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