Por Ricardo López Pescador
El regreso de Donald Trump a la casa blanca ha detonado la guerra comercial más agresiva de las ultimas décadas. La decisión unilateral de imponer aranceles a los productos que ingresan a Estados Unidos ha provocado reacciones inmediatas de los socios comerciales, quienes están respondiendo con la imposición de aranceles a productos norteamericanos.
Estas determinaciones poco reflexivas crean psicosis en las relaciones comerciales, siendo previsible que, si persisten dichas estrategias, entraremos en la ruta de un fenómeno inflacionario cuyos efectos nocivos para las economías emergentes -como la mexicana- serian desafortunados, con el freno de inversiones, aumento de precios de los productos, desabasto de artículos de primera necesidad y, por consiguiente, pérdida de empleos.
Si los augurios económicos y comerciales son sombríos, lo mas preocupante del retorno de Trump al poder es la notoria erosión de la democracia debido a su ataque sistemático al Estado de derecho, a las instituciones y al principio de división de poderes. Los nuevos liderazgos de la derecha que han accedido a las Jefaturas de Estado en varios países están actuando de manera similar, por encima de los limites del poder democrático, coartando libertades a los ciudadanos e imponiendo decisiones de corte autoritario.
Los principios liberales en los que se sustentan los sistemas democráticos occidentales se están debilitando con la irrupción de liderazgos arbitrarios comandados por Trump resueltos a desplazar hacia la extrema derecha los ejes en todo occidente, convencidos de que hay que evadir lo angosto del Estado de derecho. Con Elon Musk como estratega de una nueva oligarquía mundial buscan liberar la fuerza del tecno negocio, en cuyo propósito actúan con impunidad violando el derecho internacional, imponiendo condiciones a países y bloques de naciones. Buscan acelerar la revolución de la inteligencia artificial porque lo que les interesa es la lógica de la ganancia económica, intensificando la crisis climática y la deshumanización de un mundo acelerado.
La nueva derecha esta aprovechando el debilitamiento de la izquierda en varias regiones del mundo. Los principios progresistas, ilustrados y universales que diseñaron la sociedad moderna que hoy formamos, han sido abandonados; de ahí que la derecha se comporte furiosa y frenética, rompiendo reglas y acuerdos, imponiendo condiciones de poder en cualquier ámbito y espacio. La cara visible de la nueva versión de la derecha extrema es la de lideres que son aplaudidos cuando imponen sus condiciones comportándose con actitudes iracundas y frenéticas.
Dicha realidad pone de manifiesto que la democracia liberal esta en entredicho, siendo un grave peligro terminar aceptando la forma autoritaria de ejercer el poder y sobre todo acabar asimilando el modelo despótico que busca imponer sus condiciones por la lógica de la imposición. Si por miedo renunciamos al derecho a disentir y a modelar un sistema eficaz de resistencia estaríamos dejando el paso libre a la derecha radical, con lo que la actual generación estaría renunciando a la posibilidad de restaurar la democracia liberal, de ahí la trascendencia de la critica inteligente y asertiva para crear alternativas que permitan seguir aspirando a una sociedad democrática en lo político, humanista en lo social y justa en lo económico.
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