Uniformes escolares, una política siempre atinada.
Facilitar uniformes escolares a alrededor de medio millón de estudiantes de educación básica es, sin duda, una de las políticas públicas más nobles del Gobierno de Esteban Villegas, pues no solo se trata de un gran aliciente económico para las familias duranguenses, sino que, además, representa el que cada niño tenga la oportunidad de sentirse uno igual frente a su comunidad escolar, dignificando su presencia en el aula y empoderando su sentido de pertenencia a una institución que, por más dramático que suene, le permitirá forjar un destino de más y mejores oportunidades, pues la vida es muy difícil y, sin estudiar, el hándicap se vuelve imbatible.
Por segundo año consecutivo, respetuoso de la ley y del compromiso que realizó con los duranguenses, el gobernador del Estado ha cumplido con este programa, que para cualquiera pudo ser más fácil decir «no hay lana”, como nos dijo la administración anterior, so pretexto primero de la pandemia y, luego, del hecho de que a muchos se les había olvidado y de que, en verdad, no había recursos, porque todo se lo habían gastado en obras que no se hicieron y en la gestación de nuevos empresarios que, a pesar de toda adversidad, fueron prominentes. En fin, sin pretextos y con la palabra empeñada, de forma muy oportuna, los niños y niñas de las zonas más pobladas de la entidad, están recibiendo sus uniformes para el siguiente grado, mismos que podrán ajustar o intercambiar previo al inicio del Ciclo Escolar 2025 – 2026, que comenzará el próximo 26 de agosto, ya que, para quienes tenemos hijos no es nuevo que, en las vacaciones de verano, se dan ‘el estirón’.
El programa de los uniformes escolares, que está siendo reforzado con útiles, mochilas y hasta calzado en algunos municipios, aunado a la distribución de los libros de texto gratuitos, es otra muestra de que, con voluntad, en un esfuerzo compartido entre los tres niveles de gobierno, se puede lograr hacer una verdadera diferencia que permita combatir la deserción escolar, un fenómeno que afecta a la sociedad más de lo que parece, pues el tema del abandono de la escuela, que se da por muchos factores, no es uno en el que nos podemos dar el lujo de aumentarle la desigualdad que genera que algunos niños no cuenten, siquiera, con lo mínimo requerido para realizar sus actividades académicas.
La importancia de asistir a la escuela y ejercer el derecho universal a la educación, no debe centrarse solo en la adquisición de conocimientos que, si bien son básicos para el entendimiento del entorno y su desarrollo en la sociedad, también debe enfocarse en que las niñas, niños y adolescentes puedan encontrarse y convivir entre pares, promoviendo la recreación, la actividad física e, incluso, para algunos llega a significar el acceso a servicios básicos como la alimentación. Esto, además, permite que los alumnos tengan acceso a herramientas socioemocionales básicas para el desarrollo de sus vidas, algo de lo que, privarles, podría actuar en detrimento de su capacidad para vivir la vida, por sencillo que se escuche.
Los retos económicos de la administración estatal no han sido secreto para nadie, pues a estos programas sociales que ya están plasmados en la Constitución y a los que hay que entrarle con toda responsabilidad, también se han sumado factores como los incrementos salariales al magisterio, que implican que tenga que hacer magia de nuevo para cumplirle a los maestros, quienes confían que lo hará; o los retos que implica el nuevo sistema de salud, la sequía y los esfuerzos extraordinarios que se tienen que hacer en el campo para impulsar la producción agrícola y pecuaria, las obras urgentes para poder aprovechar el temporal de lluvias y hasta todo lo que implica el periodo de transición de la administración federal, para lograr que los recursos de los proyectos y obras fluya sin contratiempos.
Total, Esteban aseguró que le entraría ‘al toro por los cuernos’, consciente de que sería cuesta arriba en este primer tercio de su periodo de gobierno, y hasta en lo que para otros había sido motivo para dejar pasar, ha cumplido. Faltan otros 4 años y no se puede permitir aflojar el paso, porque haberse ganado la confianza, debe ser motivo suficiente para honrarla, garantizando la continuidad de políticas públicas atinadas.
Catarsis
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