Por: Jorge Ánima
La reforma electoral según Arturo Yáñez: poder, riesgos y democracia
Derivado de una plática con Arturo Yáñez, quién es diputado federal vía plurinominal por el PRI y hombre muy cercano a Alejandro moreno, Presidente Nacional del tricolor, comentó sobre su visión d la reforma elecoral.
En tiempos donde la política se ha vuelto estridente, centralista y peligrosamente cómoda con el poder absoluto, vale la pena escuchar a todas las voces, uno de ellos es es legislador federal quien no se doblega y se atreve a decir lo incómodo. Arturo Yáñez, es uno de esos perfiles que no rehúyen al debate ni se esconden detrás de discursos prefabricados.
Yáñez no se va por la tangente. Llama a las cosas de manera clara desde su perspectiva: La iniciativa, dice, no es una modernización democrática ni una simplificación administrativa; es una estrategia de concentración del poder. Eliminar el financiamiento público a los partidos y desaparecer los organismos electorales locales no fortalece la democracia: la debilita. Centralizar elecciones desde el poder federal es un retroceso que nos recuerda etapas autoritarias que México ya había superado —o al menos eso creíamos—.
Su argumento es sólido y políticamente responsable: sin financiamiento público se rompe la equidad; sin árbitros locales se pierde cercanía, vigilancia y pluralidad. En otras palabras, se abren las puertas para que el dinero privado y las decisiones cupulares decidan elecciones. Y cuando eso ocurre, la democracia deja de ser un derecho ciudadano y se convierte en un trámite controlado.
Pero Arturo Yáñez no se queda en la crítica fácil. Entiende que la política no sólo se ejerce en tribuna, sino también en territorio. Y ahí es donde su perfil cobra mayor fuerza. Mientras otros se concentran en la grilla nacional, él habla del PRI en Durango con una narrativa que hoy pocos pueden sostener: unidad, estructura y competitividad.
Menciona que bajo el liderazgo del gobernador Esteban Villegas, el priismo duranguense —dice Yáñez— ha optado por una ruta sensata: cerrar filas, procesar las diferencias internas y apostar por mecanismos como las encuestas para seleccionar candidaturas. No se trata de imposiciones ni de nostalgias; se trata de entender que, en la política moderna, gana quien conecta con la gente y no quien presume el mejor currículum partidista. Y el ve un escenario que favorece al PRI en Durango
Ese mensaje no es menor. En un escenario donde muchos partidos viven fracturados, Durango manda una señal distinta: aquí hay conducción política, hay liderazgo y hay rumbo. Y Arturo Yáñez se asume como parte de ese proceso, no como espectador ni como francotirador interno.
A eso se suma un elemento que suele olvidarse cuando se habla de legisladores: la gestión social. Lejos del cliché, la casa de gestión de Yáñez funciona como un espacio activo de atención ciudadana. Programas de subsidios para materiales de construcción, acceso a ecotecnologías y apoyos directos a la economía familiar no son discursos; son respuestas concretas a problemas cotidianos.
En tiempos donde la política se ha vuelto digital y distante, ese trabajo territorial marca diferencia. No sustituye al debate legislativo, lo complementa. Porque quien entiende las carencias reales de la gente legisla mejor y con mayor sensibilidad social.
Arturo Yáñez aparece así como un crítico del poder cuando hay riesgos democráticos, institucional cuando se trata de fortalecer a su partido, y cercano cuando el ciudadano toca la puerta.
Y en política el que respira, aspira.
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