Marta Olivia, la ingeniera de Tepehuanes a la curul, sin soltar el territorio
Por: Jorge Anima
Hay políticos que hablan del territorio porque toca decirlo en el discurso. Y hay políticos que hablan del territorio porque todavía saben cuánto tarda una carretera en repararse, cuánto cuesta llegar desde una comunidad hasta la cabecera municipal y qué significa regresar al pueblo del que alguna vez se salió con carencias desde Tepehuanes para estudiar, abrirse camino y convertirse en profesionista. Cómo Ingeniera en procesos industriales egresada del ITD, sin perder el vínculo con el lugar de donde viene ni con la gente que, asegura, le enseñó el valor del trabajo y del esfuerzo.
La diputada federal por el Distrito 01 de Durango, integrante de la LXVI Legislatura, concedió una conversación que terminó siendo menos entrevista y más radiografía personal y política
Pero quizá lo más relevante es que ella intenta respaldar esa narrativa con una historia personal.
“Somos de territorio.”
No es una frase menor cuando se habla de una diputada que asegura haber mantenido recorridos permanentes por el Distrito 01 desde 2018.
Carreteras, comunidades, medio ambiente, dependencias federales y gestiones ciudadanas aparecen en su relato como parte de una forma de entender la política: recorrer, escuchar, gestionar y regresar.
Ahí está uno de los elementos que mejor explican su identidad política.
Marta Olivia no presenta la curul como el punto de llegada, sino como una herramienta para hacer gestión.
Habla de leyes, presupuesto, auditoría y de la necesidad de que los ciudadanos conozcan sus derechos. Incluso pone como ejemplo reformas relacionadas con la legislación forestal y la protección de los recursos naturales. Y ahora su máximo orgullo regresar al territorio con la gestión exitosa de una universidad
Su planteamiento es sencillo: una ley puede existir, pero si el ciudadano no conoce su contenido, difícilmente podrá defenderse o exigir que se cumpla.
Esa visión conecta con su propia historia.
Una mujer que salió de Tepehuanes, estudió, se convirtió en ingeniera y llegó a ocupar una curul federal. Una trayectoria que ella misma resume desde la perspectiva del esfuerzo y de la posibilidad de regresar a su tierra para aportar algo a quienes vienen detrás.
Y entonces aparece la parte más humana de la conversación.
Cuando deja de hablar la diputada y aparece Marta Olivia.
La mujer que disfruta regresar al rancho, convivir con los animales, caminar por su comunidad y encontrar en el campo un espacio para recuperar energía.
También aparece una definición de cómo quisiera ser recordada: no por el cargo, sino por haber ayudado.
“Yo trabajo para el pueblo”, sostiene.
En política, decirlo es sencillo. Lo interesante es que su discurso intenta acompañarlo con una historia de vida marcada por el territorio, la gestión y el trabajo.
Mientras Morena comienza a ordenar sus piezas rumbo a 2027, con Ariadna Montiel al frente de la dirigencia nacional y Citlalli Hernández en la conducción de la Comisión Nacional de Elecciones y Alianzas, el partido enfrenta uno de sus procesos internos más importantes: seleccionar candidaturas, administrar aspiraciones y mantener cohesión cuando distintos grupos buscan espacios.
En ese escenario, Marta Olivia coloca sobre la mesa una palabra que en política suele pesar más que cualquier discurso: territorio.
Habla de una revisión rigurosa de los perfiles que pretendan participar, de trayectoria, trabajo y capacidad para sostener una candidatura más allá de una encuesta. Y, al hablar de Durango, sostiene que existe unidad y que cada integrante de Morena está haciendo lo que le corresponde.
Rumbo a 2027, Morena tendrá que enfrentar un escenario de alta competencia interna. Habrá aspiraciones, encuestas, negociaciones y decisiones que pondrán a prueba la capacidad de cada grupo para sumar.
Y en esa disputa, el territorio seguirá siendo una moneda política de enorme valor.
Marta Olivia parece tener claro desde dónde quiere jugar esa partida: desde su origen, desde su experiencia y desde las comunidades que asegura seguir recorriendo.
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