POR: LILY ORTIZ
Que siempre, mejor una candidatura común.
Para algunos fue sorpresa para otros no, que entre el Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido Revolucionario Institucional (PRI), se decidiera al final del día, no ir en una alianza, pero sí en una candidatura común, lo cual les da el margen de llevar este registro ante el Instituto Electora y de Participación Ciudadana (IEPC) hasta el mes de marzo.
Pero vamos por partes, ¿Qué es una candidatura común? Se dan cuando dos o más partidos políticos abanderan un candidato común con solo su consentimiento y sin mediar coalición y, por ende, no plantean compromisos posteriores a los comicios electorales.
Para llegar a una candidatura de este tipo, los partidos políticos deben suscribir un convenio en él se establezcan los partidos que participan, el emblema común y los colores que los representan.
También deben establecerse la forma en que se repartirán los votos que reciba la candidatura conjunta, que recibirán independientemente cada partido político que forme parte de dicha alianza; y justo este pudiera ser el talón de Aquiles de esta candidatura común que recién anuncian el PRI y PAN, lo difícil será el llegar a un acuerdo entre ambos donde les permita que los dos queden conformes al porcentaje que le vaya a corresponder, sin que el otro sienta que ganó o perdió en esta amalgama que pretenden hacer. Muy probablemente la votación de ambos en el pasado proceso electoral pudiera ser un punto de partida para medir números y porcentajes.
Además de esto, en las boletas electorales habrá de aparecer la candidatura común en un mismo espacio y con el mismo emblema previamente acordado por los partidos que se aliaron bajo este esquema; a diferencia de la coalición, en este tipo de alianza, cada partido que la conforma va por separado, a cada uno le corresponde un espacio en lo individual en la boleta.
De modo que PAN y PRI tienen aún dos meses para entrar en diálogo, en negociaciones, en mediciones y sobre todo en designaciones de quienes irán a la cabeza de las candidaturas de las 39 alcaldías, que partido o bien que perfil habrá de encabezar y al igual decidir si bajo el esquema de candidatura común va en todos los municipios o existirá en alguno o algunos donde les convenga ir solos y ser contendientes y no aliados.
Cabe decir que todo parece indicar o por lo menos hasta hoy, que pese a todo y a todos los que alzaron la mano como “suspirantes” a la candidatura a la alcaldía de Durango; hay mucha probabilidad que la fórmula de hace tres años se repita con Toño Ochoa en la candidatura a la alcaldía y Ali Gamboa en la figura de la sindicatura. Y es que bien dicen que a veces más vale ir con lo que ya se conoce y de mayores posibilidades de un triunfo; lo cierto es que este proceso del 2025 no será sencillo para ningún partido político ni candidato o candidata, no está dado para nadie hasta el momento.
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