¿Benítez se perfila para tomar la Secretaría del Bienestar?
Juvenal Rosales Flores
En medio del desorden institucional que vive la delegación de la Secretaría del Bienestar en Durango, empieza a cobrar fuerza una versión que puede alterar el tablero político una vez que se resuelva el conflicto interno, donde, Enrique Benítez Ojeda, ex priista con larga trayectoria, podría ser quien asuma el mando de esta estratégica dependencia federal.
Benítez Ojeda, conocido por su aguda lectura política, no dio el salto a Morena de forma gratuita, fuentes cercanas a la dirigencia nacional revelan que, en sus negociaciones con el partido guinda —particularmente con Andrés Manuel López Beltrán, hijo del ex presidente— una de sus exigencias fue ocupar precisamente esta oficina federal, la cual es muy relevante para la operación política y social en el estado.
Sin duda, el actual delegado, Jonathan Jardines Fraire, ha generado un desgaste progresivo desde su llegada, ya que su gestión ha sido señalada por operar programas sociales con fines electorales, deteriorar la relación laboral con los trabajadores de la delegación y provocar una crisis interna que estalló hace varias semanas, con la toma de las instalaciones.
No perdamos de vista, que desde el jueves 22 de mayo, las oficinas de la Secretaría del Bienestar en Durango amanecieron cerradas, donde trabajadores y ex trabajadores protestaron por despidos injustificados —más de 40 en lo que va del año— y por el retraso en el pago de hasta cuatro quincenas.
Los manifestantes exigieron el pago inmediato de lo adeudado, la restitución de sus empleos y, sobre todo, la salida inmediata de Jonathan Jardines; a quien acusan de no tener vocación de servicio, de manipular la dependencia y de rodearse de un equipo improvisado que ha provocado un severo deterioro en el funcionamiento de los programas federales.
Sin embargo, la semana pasada, personal jurídica enviado desde las oficinas centrales de la Secretaría del Bienestar se reunió con los trabajadores inconformes; aunque se instaló una mesa de diálogo, la situación se volvió insostenible y la presión sobre la dirigencia nacional de Morena ha aumentado para intervenir.
Dentro de Morena hay quienes consideran que Jardines ha sido un lastre electoral. Desde su llegada, lejos de fortalecer al partido, se han acumulado derrotas importantes, principalmente en la capital del estado, donde el voto urbano se alejó del partido guinda en 2024 y 2025. La lectura es que su estilo autoritario y su escasa conexión con las bases han pasado factura.
Frente a este escenario, el nombre de Enrique Benítez resulta atractivo para algunos quienes buscan reposicionar a Morena rumbo al 2027; su experiencia política, su capacidad de interlocución con diversos sectores y su ambición intacta, lo colocan como un posible relevo con perfil de operador político y no solo de administrador burocrático.
Sin embargo, no es el único que aspira; también ha surgido el nombre de Andrés Barba, actual secretario de Organización de Morena. Aunque con presencia territorial, su cercanía con Jardines le resta puntos. Para buena parte de la militancia inconforme, Barba representa más continuidad que cambio, y eso podría complicar su eventual designación.
No olvidemos que la Secretaría del Bienestar no solo reparte apoyos, también reparte poder y Morena lo sabe, y por eso el relevo no será menor. Si se confirma la llegada de Enrique Benítez, el mensaje será claro; el morenismo pragmático (el cual está dispuesto a aliarse con otros partidos), ya comenzó a desplazar al morenismo dogmático en Durango. Y eso puede cambiar por completo el mapa rumbo a las próximas batallas electorales.
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