¿Consejo Ciudadano, la otra cara de Somos MX?
Por: Juvenal Rosales Flores
En política, una cosa es hablar de los ciudadanos y otra muy distinta abrirles realmente un espacio para participar, y esa es precisamente la apuesta que plantea el Consejo Estatal Ciudadano de Somos MX en Durango, una estructura que busca convertirse en un puente permanente entre la sociedad civil, la actividad política y la vigilancia de las acciones de gobierno. ¿Pero acaso lo logrará?
Al frente de este Consejo Estatal Ciudadano se encuentra Jesús Diez, quien afirma que el objetivo central no es construir una estructura partidista más, sino abrir una plataforma para que ciudadanos con trayectoria, causas, experiencia profesional, empresarial, académica o social puedan involucrarse en la vida pública sin que necesariamente tengan que militar en un partido; pero sin duda una cosa lleva a la otra.
El Consejo tiene la puerta está abierta de manera permanente a todos los sectores, ya que o se plantea como requisito indispensable ser militante o afiliarse a Somos MX para participar. La trayectoria ciudadana, una causa social o el trabajo desarrollado desde determinado sector pueden ser suficientes para incorporarse a este espacio.
La idea, al menos en el diseño de sus impulsores, es que la política deje de ser exclusivamente un asunto de las dirigencias partidistas. El Consejo Ciudadano busca que quienes durante años han trabajado desde la sociedad puedan tener voz, participar en la construcción de propuestas y, eventualmente, convertirse también en perfiles para ocupar espacios de representación popular.
La diferencia no es menor. En los partidos tradicionales, muchas veces las decisiones terminan concentrándose en las estructuras formales y en los grupos que tienen capacidad de operación política. La propuesta de Somos MX busca que exista otro canal de participación, particularmente para ciudadanos que no necesariamente se identifican con la militancia partidista tradicional.
Jesús Diez sostiene que esa apertura responde también a una realidad que se percibe en la sociedad, ya que existe un sector importante de ciudadanos que se ha alejado de la política, ya sea por apatía, desencanto o inconformidad. El reto, entonces, consiste en volver a convencerlos de que participar sí puede hacer una diferencia.
Y ahí aparece uno de los objetivos fundamentales del Consejo, incrementar la participación ciudadana en los procesos electorales, pero también promover una participación que no termine el día de la elección. La intención es que el ciudadano observe, cuestione, proponga y dé seguimiento a las decisiones de quienes ocupan cargos públicos.
Porque votar cada tres o seis años no debería ser el único momento en que la sociedad tenga contacto con la política. La participación ciudadana también pasa por exigir resultados, revisar políticas públicas, conocer cómo se utilizan los recursos y demandar que las decisiones gubernamentales sean construidas con mayor cercanía social.
En ese sentido, el Consejo Ciudadano pretende convertirse también en una plataforma de vigilancia ciudadana. No se trata únicamente de buscar candidaturas, sino de fortalecer una cultura en la que la sociedad tenga herramientas para observar el desempeño de gobiernos y representantes populares.
La coyuntura electoral le da además un significado particular a esta propuesta. Somos MX ya cuenta con acreditación como partido político nacional en Durango y el estado se encuentra ante el proceso electoral local 2026-2027, en el que se renovará el Congreso estatal y de los diputados federales.
Por ello, el Consejo Ciudadano tendrá que demostrar en los hechos que puede ser algo más que un discurso de apertura. La verdadera prueba estará en la capacidad de incorporar ciudadanos con causas reales, escuchar sus planteamientos y evitar que el espacio termine reproduciendo las mismas prácticas que pretende superar.
La propuesta cobra especial relevancia cuando se habla de candidaturas. El planteamiento es identificar perfiles ciudadanos con trayectoria y causas, no solamente personajes provenientes de las estructuras partidistas. Empresarios, profesionistas, académicos, comerciantes, representantes de organizaciones y ciudadanos destacados en sus respectivos ámbitos pueden encontrar ahí una vía de participación política.
Pero quizá el mayor desafío será conservar el espíritu ciudadano cuando llegue el momento de tomar decisiones electorales. Porque una cosa es convocar a la sociedad civil y otra garantizar que esa participación tenga peso real cuando se definan candidaturas, propuestas y estrategias.
Por ahora, Jesús Diez tiene sobre la mesa una tarea que parece sencilla de explicar, pero compleja de ejecutar; lograr que el ciudadano deje de sentirse espectador de la política y vuelva a asumirse como protagonista. Si el Consejo consigue mantener esa lógica y evitar convertirse simplemente en otra estructura partidista, habrá dado un paso importante para demostrar que la participación ciudadana puede tener un espacio propio dentro de la política duranguense. De lo contrario el tiempo lo juzgará.
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