Por: Felipe Correa
El arte de lo posible: Presupuesto, consensos y la prueba de fuego para la JUGOCOPO.
Con la conclusión de las glosas del gabinete estatal en el Congreso del Estado, el trabajo parlamentario en Durango entra en su fase más sensible y determinante. Transmitidos los informes de las secretarías, la discusión técnica da paso a la negociación política: la elaboración, análisis y aprobación del Paquete Económico y Presupuesto de Egresos. En el centro de este engranaje institucional se ubica la figura de Alejandro Mojica Narváez, presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política (JUGOCOPO), sobre quien recae la responsabilidad de articular los acuerdos que definirán el rumbo del gasto público en la entidad.
El contexto no es menor. Las glosas han dejado al descubierto las necesidades prioritarias en áreas clave como la salud, la infraestructura social, la seguridad pública y el fortalecimiento de los municipios. En un escenario donde las demandas ciudadanas suelen sobrepasar la disponibilidad real de los recursos, la labor de la Presidencia de la JUGOCOPO demanda una combinación muy específica de habilidad política y responsabilidad fiscal: garantizando que el dinero alcance para lo indispensable sin comprometer la estabilidad económica del estado.
El primer gran reto para Mojica Narváez será la construcción de consensos plurales. Como cabeza de la junta directiva del Congreso, su función va más allá de ser el vocero de un bloque partidista; debe convertirse en el interlocutor que acerque las posturas de las diversas fracciones parlamentarias. La asignación presupuestal requiere el respaldo suficiente para ser legítima y viable, asegurando que cada sector representado en la Cámara encuentre reflejadas sus prioridades mínimas. La gobernabilidad presupuestaria no se logra por imposición, sino mediante el diálogo propositivo y técnico.
En segundo lugar, destaca la urgencia de despolitizar el presupuesto. El gasto público suele ser objeto de disputas partidistas orientadas a las rentas electorales o el golpeteo mediático. En la coyuntura actual de Durango, caer en la tentación de convertir el Presupuesto de Egresos en un campo de batalla ideológico sería un error costoso para las familias duranguenses. La ciudadanía exige que los recursos se orienten con un criterio estrictamente distributivo y de justicia social, protegiendo las partidas destinadas a programas de primera necesidad y operatividad básica de las instituciones.
Por último, se requerirá un ejercicio estricto de evaluación y priorización técnica. Tras el diagnóstico recogido en las comparecencias de los funcionarios estatales, el Congreso local no puede limitarse a la inercia de presupuestos anteriores. El presupuesto que coordine la JUGOCOPO debe responder a criterios de efectividad, transparencia y austeridad en la gestión gubernamental, garantizando que cada peso asignado tenga un impacto medible en la calidad de vida de los habitantes.
Alejandro Mojica enfrenta uno de los momentos más exigentes de su gestión al frente de la JUGOCOPO. De su capacidad para tejer acuerdos con firmeza y diplomacia dependerá que el estado cuente con una herramienta financiera suficiente, equilibrada y libre de dinamita política. En esta encrucijada, el verdadero indicador de éxito no será quién gane la narrativa legislativa, sino si el presupuesto aprobado responde con eficacia a las necesidades más urgentes de Durango.
La Referencia
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