por Eduardo Rodríguez
¿Qué pasa en el PRI?
Durante años, el motor de la oposición política mexicana fue acabar con el PRI. La principal motivación de quienes se dijeron antagonistas por décadas fue terminar con el partido hegemónico y sacarlos de “Los Pinos”, hasta que lo lograron. Sin embargo, eso no acabó con el PRI, ni en los hechos ni en el imaginario político. El PRI continúo siendo durante los siguientes 18 años (2000-2018) el enemigo a vencer.
Cuando perdió la Presidencia en 2000, el PRI era el referente de lo que la democracia mexicana debía derrotar. Lo derrotó parcialmente al sacarlo de Los Pinos, pero no del poder. Cuando el PRI quedó en tercer lugar en 2006, la izquierda, segundo lugar en aquellas elecciones, se retiró de la política y dejó al PRI cogobernar con el PAN; es decir, la izquierda revivió al PRI.
El triunfo de Peña Nieto en 2012 mandó el mensaje de que el PRI volvía intacto al poder. El “nuevo” gobierno priista de Enrique Peña Nieto estableció el compendio de reformas más importantes que ha tenido el país desde la firma del TLCAN en 1994.
Trascendería esa generación pero no por signar el denominado “Pacto por México”, sino porque casi todos sus gobernadores priistas y secretarios, escenificaron una obra maestra en cuanto a ejecución de actos de corrupción e ineficacia, difícil de igualar.
Lo anterior fue razón suficiente para que, al cabo de seis años, llegara ahora sí el eterno candidato, a la silla presidencial. Acompañado de un sin número de ex priistas que se fueron quedando sin oportunidades en el camino, López Obrador gobernó este país a su manera, demostrando que si se puede ser más ineficiente que los gobiernos panistas y más corrupto que los priistas que le antecedieron.
Hoy Morena, después de gobernar durante seis años y entregar un estado fallido en seguridad, salud, educación, crecimiento económico, cultura y deporte, pero, con una gran maquinaria electoral aceitada, ha refrendado su poderío y tiene al frente de la nación a la primer mujer presidenta en la historía de México: Claudia Sheinbaum.
Morena no es diferente al PRI, por el contrario, han anunciado una reestructuración interna en voz de Andy López Beltrán -hijo de AMLO- donde en esencia, buscan emular la estructura que históricamente le dio pies y cabeza al Revolucionario Institucional antes, durante y después de cada proceso electoral. Cuentan en este momento con el respaldo ciudadano, la billetera y el poder necesario para consumar lo que en su momento Vargas Llosa denominó “la dictadura perfecta”, no obstante, Morena ha demostrado -hasta este momento- que carece de la disciplina institucional que por años ha caracterizado al PRI y ahí radica que, por lo menos en Durango y algunos estados más, no hayan logrado obtener la victoria aún y cuando tienen todas las condiciones para haberlo hecho.
En adición, ante la coyuntura nacional y específicamente con acciones desde lo local, el partido tricolor ha emprendido una ruta de renovación desde hace poco más de dos años; un partido que se ha visto mermado por los fracasos electorales de los últimos años y las decisiones nacionales que han colocado en un predicamento a la base priista a lo largo y ancho del territorio nacional, han sido las principales causas para que hoy en día ser priista sea más un tema de valentía que de astucia.
En Durango, el PRI ha renovado su dirigencia hace un par de días, celebrando la llegada de la diputada Daniela Soto Hernández, una mujer joven pero de gran experiencia que enfrentará el reto en próximos meses de buscar la victoria en las 39 alcaldías ya sea compitiendo solos o en alianza con otras fuerzas políticas. Directa, de territorio y con capacidad argumentativa, la nueva líder del PRI no es ninguna improvisada.
Para enfocarse de lleno a labores legislativas en su calidad de coordinador del Grupo Parlamentario del PRI en el H.Congreso del Estado de Durango, el diputado Ernesto Alanis Herrera dejó la titularidad del PRI, en un acto que puede concebirse de responsabilidad, madurez y generosidad hacia su partido.
Ernesto Alanis no tardó ni un año para lograr aumentar la cantidad de afiliados al Revolucionario Institucional sumándole más de 14,000 nuevos militantes; bajo su liderazgo, el PRI resistió la ola morenista que sacudió a todo el país en los comicios de este año y que en Durango no arrasó como sí se vio en otras entidades, además de darle vida a los sectores, organizaciones y organismos especializados del partido, brindándoles su respaldo y construyendo una agenda en conjunto que les ha permitido mantener equipos en cada uno de los 39 municipios y que, en unas cuantas semanas, vivirán su primer prueba electoral desde lo local.
Cabe resaltar que el desorden administrativo acumulado durante los últimos años y las multas que mermaban la capacidad financiera del PRI son un tema del pasado pues durante la administración de Alanís Herrera, los saldos negativos han quedado saldados, dejando así finanzas sanas a la nueva dirigencia, que tendrá la oportunidad de planear y trazar una ruta rumbo al reto del 2025 que no será nada fácil.
La pregunta que surge naturalmente es ¿qué pasa en el PRI?
Al parecer la respuesta es sencilla: se prepara para una nueva batalla.
Catarsis
Por: Felipe CorreaDiez instituciones financieras legalmente constituidas fueron víctimas de suplantación de identidad.En México, la confianza también cotiza… y...