POR: LILY ORTIZ
Las campañas electorales se ganan con propuesta y no guerra sucia.
A dos semanas de que concluyan las campañas políticas, hoy las y los candidatos es cuando se deben de jugar el todo por el todo, atrás deben de quedar las campañas flojas, el tema mediático, las confrontaciones, señalamientos y demás; y pisar a fondo el acelerador para tratar de aprovechar lo que resta de los siguientes días.
50 días de campaña es lo que se les designó a municipios como Durango, Lerdo y Gómez Palacio, seguido de 40 a los que conforman el grupo B y posterior 30 días a los municipios del grupo C; en este lapso de tiempo los participantes han tenido la oportunidad de posicionarse, de dejar un mensaje y sobre todo tratar de convencer al electorado en que los beneficie con su voto.
El transcurso de las semanas de campañas no ha sido sencillo para nadie, ni para las y los candidatos ni tampoco para el electorado, y es que en Durango acabamos de tener campañas electorales el año pasado donde se eligió Senadores, diputados federales y locales así como la Presidencia de la República, llegar a menos de un año de nueva cuenta con el electorado y tratar de convencer no es cosa sencilla para nadie.
Partidos y aspirantes tienen una responsabilidad histórica; evitar la desinformación, el uso de bots, las campañas negras y los ataques personales que nublan el verdadero debate. La ciudadanía no puede ni debe normalizar que los procesos electorales se contaminen con prácticas que solo alimentan el cinismo político y la apatía.
Hoy electorado ciudadano quiere escuchar propuestas, de esas “reales”, de esas que se sabe si se pueden cumplir; hoy bajar “la luna y las estrellas” ya no es redituable y sí contraproducente; hoy quienes votan cuestionan a él o la candidata que va a su domicilio a tocar la puerta para pedir el voto; incluso señalan y reclaman si algo tienen que decir; y que bueno, de eso se trata la libertad de expresión.
En estos días encuestas saldrán y por “montones” sin embargo, esto es muy cierto, son fotografías del momento y muchas de estas no siempre dan el triunfo al que va a la cabeza; más vale ser concisos, cautelosos y sobre todo no perderse en este tema y sí aprovechar lo poco que quede de estas campañas.
Hay que recordar que las elecciones no se ganan el día de los comicios, sino durante la campaña. Por eso, es vital que estas se desarrollen con reglas claras, vigilancia ciudadana, y sanciones efectivas a quienes incumplan la ley. El juego democrático exige árbitros confiables y reglas que se respeten.
Que esta temporada electoral no sea solo un espectáculo más. Que sea, en cambio, una oportunidad para todos.
HABLEMOS DE…
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