POR: LILY ORTIZ
CURP Biométrica: Identidad a costa de la privacidad
La reciente publicación en el Diario Oficial de la Federación del decreto que establece la obligatoriedad de la CURP biométrica marca un cambio trascendental en la política de identidad en México. El gobierno federal ha justificado la medida como un paso hacia la creación de una base de datos más robusta y segura, capaz de agilizar trámites, mejorar la coordinación institucional y, en el futuro, facilitar el acceso a servicios públicos como la atención médica universal.
Sin embargo, este avance tecnológico, presentado como una herramienta para el beneficio social, abre también una puerta preocupante: la centralización masiva de datos biométricos sin garantías claras de protección ni transparencia sobre su uso.
¿Qué es la CURP biométrica?
El nuevo formato no solo contendrá los datos tradicionales (nombre, sexo, lugar y fecha de nacimiento), sino que incluirá elementos biométricos como huellas dactilares, iris, fotografía y firma digital. También se plantea añadir tipo de sangre, condición de donador de órganos y afiliación médica. La Secretaría de Gobernación, a través del RENAPO y la Agencia de Transformación Digital, será la responsable de resguardar esta información.
¿Para qué y a qué costo?
Aunque se asegura que el objetivo no es exigir de inmediato el nuevo documento, sino construir gradualmente esta base, no solo es la implementación de este nuevo sistema sino el costo que este pudiera tener, se habla de que la cantidad estaría rondando entre los 80 mil millones de pesos, según expertos. A ello se suma una advertencia que no se debe de pasar como sosa menor y es la posible desactualización del Padrón Electoral, lo cual podría afectar la calidad del sistema democrático al debilitar una de sus herramientas más confiables, que es la credencial para votar.
Riesgos latentes
La preocupación no reside únicamente en los costos o en la duplicación de sistemas de identidad, sino en los riesgos profundos asociados con la recolección masiva de datos personales sensibles:
La vulnerabilidad de los datos; al concentrarse toda la información biométrica bajo una misma dependencia, se incrementa exponencialmente el riesgo de filtraciones, ciberataques o mal uso de la información. La Vigilancia biométrica masiva, aquí se probara la capacidad del Estado para rastrear, identificar y vigilar a individuos en todo momento se amplifica con este tipo de sistemas, aunque sin mecanismos de control, transparencia y rendición de cuentas, esto puede derivar en un escenario de vigilancia constante incompatible con un régimen democrático; el riesgo de exclusión social, la obligatoriedad pudiera excluir a aquellas personas que no cuentan con servicios básicos en sus comunidades para sacar este nuevo documento. La realidad en México es que contamos con una brecha digital enorme en los registros civiles.
¿Dónde están las garantías?
El gobierno asegura que todo el proceso se hará bajo “estrictas medidas de protección de datos personales”, pero hasta ahora no se han dado a conocer los lineamientos específicos ni los mecanismos de supervisión independientes. En un país con antecedentes de fugas de información gubernamental y uso indebido de bases de datos, las garantías vagas no bastan.
La CURP biométrica podría significar un paso hacia una administración pública más eficiente y conectada. Pero, sin un marco legal sólido, sin transparencia operativa y sin la participación activa de la ciudadanía en su diseño y fiscalización, el costo de esta transformación podría ser nuestra privacidad, nuestra autonomía y nuestros derechos fundamentales.
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