POR: LILY ORTIZ
Jonathan Jardines: El delegado invisible y el mártir de la IA
Dicen que la mejor forma de resolver un conflicto es con diálogo, pero si algo nos ha enseñado el Delegado de Bienestar en Durango, Jonathan Jardines, es que también se puede resolver, ignorándolo. O al menos, haciéndolo parecer como si no se tuviera idea de qué está pasando, incluso después de más de 50 días con las oficinas tomadas por trabajadores que lo acusan de acoso laboral y malos tratos.
Después de su larga y heroica travesía por la invisibilidad mediática, Jardines reapareció este martes, así como el ave fénix, para aclarar con firmeza que él no sabe por qué están tomadas las oficinas. Que desde el primer día se les dio atención y que son los manifestantes quienes no no quieren acuerdos. ¡Vaya que desconsiderados los trabajadores! Después de todo, solo están pidiendo que su delegado deje de maltratarlos. Qué sensibles, ¿no?
Eso sí, el delegado ha sido incansable, él mismo aseguró que “Cada tercer día se fue a hablar con ellos”, pero luego los trabajadores exigieron que solo personal de oficinas centrales se hiciera cargo del diálogo. ¿Por qué será? ¿Acaso no les parecía lo suficientemente empático su presunto delegado señalado de malos tratos para liderar la conciliación?
Y como la función pública no se detiene, llueve, truene o relampaguee; aunque la oficina esté tomada y el ambiente laboral huela a miedo, los trámites, asegura Jardines, “han continuado”. ¿Desde dónde? No lo dijo. ¿Cómo? , tampoco, muchos misterio ¿No creen?Quizá desde una dimensión paralela donde los funcionarios no son señalados por operar políticamente a favor de su partido en pleno proceso electoral. Pero ni se preocupen, porque él mismo negó tajantemente cualquier relación con esos audios filtrados que lo involucran. ¿La razón? Es muy simple: ¡eran inteligencia artificial!
Sí, así como lo lee, ahora todo se arregla con la carta mágica del siglo XXI: “Eso no soy yo, fue la IA”. Escuchamos su voz, su tono, su forma de hablar, pero tranquilos, fue un chatbot con la voz de Jonathan Jardines quien conspiraba electoralmente. Y por si fuera poco, asegura que no tiene notificación de ningún proceso jurídico. Claro, porque como buen servidor público, él no se entera de las cosas hasta que le llegan en papel membretado y por triplicado; si no hay notificación, entonces no hay problema.
Pero lo mejor viene al final, cuando afirma que “seguimos con disposición y en coordinación con los tres órdenes de gobierno”. ¡Coordinación! Nada menos que el secretario de Bienestar en Durango ha dicho en varias entrevistas que ni las llamadas le contesta el delegado. O sea, tenemos coordinación… pero con el buzón de voz. ¿Entonces de cuál coordinación estamos hablando?
En resumen, tenemos a un delegado que no sabe por qué lo acusan, no reconoce su voz en los audios, cree que todo es un malentendido generado por IA, y asegura que los trabajadores que lo denuncian… simplemente no quieren ayudar. ¿Y los resultados?
Y así seguimos, con un delegado que no escucha, un conflicto que no cede y un servicio público que, según él, “funciona desde fuera”. Mientras tanto, los trabajadores siguen en plantón, las oficinas cerradas, y la ciudadanía atrapada entre la indiferencia institucional. La pregunta ya no es si Jonathan Jardines es parte del problema, sino hasta cuándo se permitirá que siga siendo el principal obstáculo para una solución. ¿Hasta cuándo se va a resolver este conflicto?
HABLEMOS DE…
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