POR: LILY ORTIZ
La esencia de un informe de gobierno: rendir cuentas a la ciudadanía
La rendición de cuentas no es un acto protocolario ni un simple ejercicio de comunicación política; es, en esencia, la obligación más clara que tiene toda administración pública frente a sus ciudadanos; en el caso del tercer informe de gobierno del presidente municipal Bonifacio Herrera, se presentaron cifras y logros que reflejan un esfuerzo tangible: más de un millón de metros cuadrados pavimentados, 139 programas sociales en operación, la construcción de hospitales y clínicas, comedores comunitarios y un ambicioso plan de obra pública que incluye proyectos emblemáticos como el Parque Lineal con el estadio de béisbol “Memin Garibay”.
Estos resultados, aunque destacables, deben ser vistos más allá de la estadística, y ahí es donde la importancia de un informe reside en transparentar qué se hizo con los recursos, cuáles fueron las prioridades de la gestión y de qué manera esas decisiones impactan en la vida cotidiana de la gente, debemos tener claro que cuando un alcalde se presenta ante la ciudadanía para detallar avances en infraestructura, salud o servicios básicos, no solo muestra logros, sino que asume el deber de someter su gestión al escrutinio público.
Bonifacio Herrera subrayó la coordinación con el gobernador Esteban Villegas y con el ahora alcalde electo, Toño Ochoa como un ejemplo de que, por encima de las diferencias políticas, existe la posibilidad de construir una agenda común, y este mensaje resulta particularmente relevante en tiempos donde la polarización suele imponerse; y hay que entender que la política municipal, al final, debe girar en torno a la solución de problemas inmediatos como el agua, la recolección de basura o el acceso a la salud.
Un gobierno local no puede entenderse sin la cercanía con la gente y sobre todo la atención a los mismos; si bien los grandes proyectos como presas o plantas potabilizadoras definen el rumbo de una ciudad, lo cierto es que los ciudadanos evalúan a sus autoridades en función de lo cotidiano: que las calles estén iluminadas, que el agua llegue a sus hogares, que los espacios públicos sean seguros, que sus calles estén en óptimas condiciones, y el tercer informe de resultados de la administración municipal buscó dar respuesta a esas exigencias, planteando que los compromisos asumidos se tradujeron en hechos.
Además, este cierre de gestión representa también un puente hacia la continuidad, no se trata de un cambio de rumbo abrupto, sino de la transición hacia la nueva administración que encabezará nuevamente Toño Ochoa a partir del 31 de agosto, Bonifacio Herrera, como suplente, ha sido pieza clave para mantener la estabilidad institucional y dar certidumbre en la entrega de cuentas. La reelección de Ochoa implica que los proyectos planteados no quedarán truncos, sino que encontrarán seguimiento en un gobierno ratificado en las urnas.
En ese sentido, los informes de gobierno son un ejercicio de rendición de cuentas, pero también un espejo que refleja la relación entre política y ciudadanía. Lo que viene para Durango dependerá de si esta continuidad se convierte en una oportunidad para consolidar un proyecto de largo alcance. La ciudadanía tiene derecho a conocer cómo se administraron sus recursos y a exigir que las promesas de campaña se conviertan en realidades. Esa es la verdadera esencia de la rendición de cuentas y el verdadero valor de estos ejercicios.
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