POR: LILY ORTIZ
Ratificar no es premiar, es exigir más; así el Gabinete Municipal
La reciente sesión de Cabildo en la que el alcalde de Durango, Toño Ochoa, anunció ratificaciones y nuevos nombramientos en su gabinete, deja ver una estrategia clara: apostar por la continuidad de quienes han demostrado resultados y, al mismo tiempo, abrir espacios a nuevos perfiles que deberán probar su capacidad en un periodo de prueba de 100 días. Esta combinación habla de un gobierno que no quiere improvisar, pero que también busca refrescar áreas clave para fortalecer la segunda etapa de la administración municipal.
La ratificación de nombres como Obed Jiménez en Administración y Finanzas, Marco Antonio Contreras en Seguridad Pública, Norma Miramontes en Desarrollo Urbano y Valeria Gutiérrez en Fomento Económico y Turismo no es casualidad. Cada uno, desde su trinchera, consolidó avances que hoy permiten a Durango mantener estabilidad financiera, niveles de seguridad reconocidos a nivel nacional y proyectos de desarrollo urbano y económico que sientan bases firmes para los próximos tres años. Estos funcionarios representan la columna vertebral de la administración y confirman que Ochoa privilegia la eficacia probada.
Los nombramientos recientes, entre los que destacan Aarón González en Comunicación Social, Gustavo Paredes en Protección Civil y Esteban Aguilar en Salud Pública, muestran otra apuesta: la de fortalecer áreas estratégicas que inciden directamente en la percepción ciudadana. Comunicación, seguridad preventiva y atención a la salud son temas que exigen perfiles resolutivos y con experiencia, lo cual explica que varios de ellos ya hayan acompañado al alcalde en el periodo 2022-2025. En contraste, casos como el de Miguel Ángel Pulgarín en el Juzgado Cívico o Severo de Jesús Palomares en Desarrollo Rural representan el reto de integrarse a un engranaje que ya funciona y que no tolerará titubeos.
Resulta interesante también el papel que empiezan a jugar las mujeres en puestos de dirección. Aunque todavía son pocas en comparación con el número total de nombramientos, perfiles como los de Valeria Gutiérrez, Norma Miramontes y Lydia Salazar marcan un punto de referencia en la agenda de Ochoa, quien ha insistido en que las mujeres ocuparán espacios estratégicos en esta administración. Será clave observar si este compromiso se traduce en un liderazgo real que incida en las decisiones y no solo en cuotas simbólicas.
El mensaje del alcalde es contundente; la ratificación no equivale a un cheque en blanco. Quienes repiten deberán demostrar que lo hecho en la primera etapa puede perfeccionarse, y los recién nombrados tendrán que probar que merecen la confianza depositada en ellos; la política de resultados será el filtro que defina si permanecen o se reemplazan.
En este sentido, lo que está en juego no es únicamente el desempeño de un gabinete, sino la credibilidad de una administración que busca consolidarse en su segundo periodo. La ciudadanía ha sido clara en su voto; si confía en Toño Ochoa, pero esa confianza no es eterna. Por ello, los funcionarios deben evitar caer en la comodidad y asumir que cada acción se medirá con lupa.
Al final, lo que se espera es simple pero exigente: que los logros de la primera etapa se refuercen y lo que quedó pendiente se resuelva. La continuidad, si se convierte en sinónimo de eficiencia y soluciones, será un acierto. Pero si se transforma en rutina y complacencia, podría convertirse en la debilidad de un gobierno que hoy arranca con el respaldo de su cabildo y de la ciudadanía. La responsabilidad está en la cancha de los nombrados: demostrar que la confianza se honra trabajando por Durango, sin pretextos y con resultados visibles.
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