POR: LILY ORTIZ
Ley Antichapulín
Por mucho tiempo, los espacios en política han sido una moneda de cambio para diversos intereses, el mejor ejemplo es lo que se vive en los cargos de diputados, diputados, senadores y senadoras, donde no es de extrañar, sobre todo al inicio de una nueva legislatura algunos personajes que fueron postulados por cierto partido político, al llegar al poder decidan cambiarse de bancada política.
Y muchas veces no es porque su convicción sea de diferente color a aquellos representaban, sino por ciertos intereses que les pudieran funcionar mientras están en dicha responsabilidad. Lo anterior ha ocasionado que partidos políticos, pierdan, eventos e incluso que grupos parlamentarios se desarmen al quedar disminuidos en el número de integrantes.
O el caso más reciente, lo vimos el año pasado en la Cámara de Diputados y en el Senado de la República donde gracias a estos intercambios políticos Morena logra tener una cantidad abismal de representantes a su favor en ambas cámaras y hoy con la mano en la cintura, las decisiones que se toman sí o sí, son aprobadas.
Por ello, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha propuesto la Ley Antichapulín que no es más ni menos que reformar artículos de la Constitución para poner cierto candado, aquellos personajes que por la vía plurinominal llegan a dicho cargo, y luego deciden cambiarse de color, la iniciativa argumenta que esos espacios no son de la persona sino del partido que la postuló. Se trata entonces la anterior iniciativa de modificar los artículos 52, 53, 54, 56, 60, 116 y 122 de la Carta Magna.
El PRI manifiesta que lo anterior va en el sentido que al realizar estos canjes, se está jugando con la decisión del ciudadano que votó por ciertos personajes, y por cierto partido político y que por intereses propios y a su conveniencia, decide representar a otro instituto político; y entonces se actúa en contra de la voluntad del votante.
De modo que lo que se pretende con esta reforma constitucional, es que si la persona que fue electa para ocupar dicho cargo público y manifiesta la intención o el interés de cambiar de bancada parlamentaria, el partido que la o lo postuló pueda entonces llamar a su suplente o en su caso el segundo o quien siga en la línea de la lista.
Si bien lo anterior dicho por los priistas va encaminada a buscar erradicar esas “malas prácticas” que afectan dicen la democracia, habrá que ver qué tanto puede trascender en una Cámara de Diputados donde la mayoría de sus integrantes pertenecen a cierta ideología partidista, que hoy tienen una sobre representación y que esa la lograron gracias a que varios ahora diputadas, diputados y senadores decidieron cambiar de bancada.
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