Por: Iraí De La Fuente
Balance de la gestión de Ernesto Alanís
Los resultados de una buena gestión siempre terminan por hacerse visibles, y más aún cuando se alcanzan navegando entre la pluralidad, que por sí misma representa un reto mayúsculo para construir consensos.
Cuando las cosas salen bien como resultado del diálogo, la negociación y los acuerdos, particularmente en escenarios políticos donde convergen distintas visiones, también es importante ponerle rostro y nombre a esa capacidad de construir. En este caso, ese nombre es el del diputado Ernesto Abel Alanís Herrera, quien ha logrado consolidar una dinámica de trabajo funcional, capaz de responder tanto a las tareas legislativas como a los retos de orden político, haciendo de la pluralidad una herramienta para avanzar y no un obstáculo para gobernar.
Resulta interesante el año en que Ernesto Alanís Herrera encabezó la Junta de Gobierno y Coordinación Política del Congreso de Durango.
En un órgano de representación política como la JUGOCOPO, los resultados suelen medirse a partir del nivel de representación política y de gobernabilidad, conceptos que pueden ser subjetivos y estar sujetos a distintas interpretaciones. Sin embargo, cuando hablamos de la tarea legislativa, hay algo que difícilmente admite interpretaciones: los números.
Hoy, la productividad legislativa de este periodo se refleja en cifras concretas: 412 iniciativas procesadas, 253 decretos aprobados, 131 reformas legales y constitucionales o nuevas leyes, 99 sesiones del Pleno, 16 de la Comisión Permanente y 296 votaciones nominales.
Pero, visto desde otra perspectiva, lo más importante quizá no esté solo en esas cifras, sino en lo que hay detrás: la capacidad de hacer que la pluralidad encuentre puntos de coincidencia, que las distintas voces dialoguen y que, aun desde posiciones diferentes, existan acuerdos suficientes para que las cosas sucedan.
La JUGOCOPO representa mucho más que un espacio de coordinación legislativa. Es donde convergen las distintas fuerzas políticas, donde se ponen sobre la mesa las diferencias, se construyen consensos, se definen prioridades y se generan los acuerdos que permiten que el trabajo legislativo avance. Por eso, al hablar del balance de Ernesto Alanís, la dimensión de su responsabilidad adquiere doble mérito.
La conducción de Ernesto Alanís puede valorarse no como un elogio personal, sino a partir de los reconocimientos expresados por actores de distintas fuerzas políticas. Alejandro Mojica destacó su conducción institucional, oficio político, capacidad de mantener la gobernabilidad y habilidad para construir consensos, además de su sensibilidad, respeto, apertura al diálogo, prudencia y responsabilidad.
Desde otra perspectiva, Sandra Amaya reconoció que la Junta de Gobierno y Coordinación Política funcionó como un espacio para construir acuerdos y desarrollar una Agenda Legislativa Institucional basada en el diálogo y los consensos. Por su parte, Osbaldo Santillán coincidió en la necesidad de fortalecer la comunicación y transformar las propuestas en leyes y políticas públicas, sin atribuirle un reconocimiento personal a Alanís.
En conjunto, estas posturas muestran que, en este periodo que concluyó, la JUGOCOPO no solo coordinó el trabajo legislativo, sino que permitió que las diferencias políticas encontraran cauces institucionales para avanzar. Por ello, el balance de Ernesto Alanís debe entenderse como una conducción orientada al diálogo, la conciliación y la gobernabilidad.
Ernesto Alanís dejó claro, con resultados, que entiende perfectamente para qué sirve la posición que ocupa en la JUGOCOPO: para construir acuerdos, generar consensos y, sobre todo, para hacer que las cosas sucedan.
La Referencia
Por: Jorge ÁnimaEl regreso incómodo de Rocha: Claudia gana el primer roundEl periodo de licencia terminó y Rubén Rocha...