Por: Iraí De La Fuente
PAZ SOCIAL EN ENTREDICHO: TEOTIHUACÁN, EUA Y EL MUNDIAL 2026
Hoy más que nunca, la paz social pasó de ser un asunto pendiente en la agenda presidencial a convertirse en un tema de alta urgencia. Con el Mundial de fútbol 2026 en puerta y ante una serie de hechos que siembran intranquilidad social, la pregunta es inevitable: ¿las condiciones de paz social en México son óptimas para ser uno de los anfitriones?
El incidente suscitado la semana pasada en las pirámides de Teotihuacán no puede considerarse menor, pues en pleno contexto pre-mundialista el mensaje que se envía hacia quienes visitarán el país es, por decir lo menos, preocupante.
Este sitio turístico no pasa desapercibido para los visitantes, pues está convertido en un símbolo de identidad nacional y es una parada obligada para extranjeros; de modo que, cuando la violencia alcanza estos espacios, no solo se altera el momento, sino que también se daña la imagen de un país que busca mostrarse al mundo como destino seguro.
Aquí cabe un contraste que resulta inevitable: apenas el 18 de abril, en la cumbre en España, el Gobierno de la República hablaba de invertir en la construcción de la paz; sin embargo, tan solo dos días después, el 20 de abril, el incidente en Teotihuacán devolvía la conversación a la realidad, como refrendando, de forma desafortunada, que la paz social no solo debe enunciarse, sino atenderse.
Desafortunadamente, el reciente tiroteo, aun cuando indica ser un incidente aislado, evidencia que la violencia sigue siendo un riesgo latente incluso en contextos de alta visibilidad internacional. Los gritos y expresiones del agresor, con referencias a la pirámide como un lugar de sacrificios y comentarios despectivos hacia los extranjeros, resultan particularmente preocupantes porque, por el actuar de un solo individuo, más allá de sus posibles motivaciones psicológicas, se proyecta un mensaje que agrava la percepción de inseguridad.
El contraste no es exclusivo de México, pues el pasado fin de semana, en Estados Unidos, también bajo la mirada internacional por su papel como anfitrión del Mundial, se registró un incidente con detonaciones en el contexto de una cena en la que Donald Trump se reunía con periodistas, generando momentos de tensión entre asistentes y medios de comunicación; y aunque el móvil aún se mantiene como presunción, el fondo es el mismo: la paz social sigue siendo una tarea pendiente.
Lo que está ocurriendo en México y Estados Unidos confirma que la paz social es frágil y puede quebrarse con facilidad, especialmente cuando la violencia irrumpe en espacios de alta visibilidad. Estos episodios no solo tienen consecuencias inmediatas, sino que inciden directamente en la percepción que se construye a nivel internacional. De cara al Mundial de 2026, el desafío no se limita a la organización, sino a garantizar condiciones reales de segurida, pues al final, lo que estará en juego es la percepción de confianza, y esa no se sostiene con discursos, sino con consistencia.
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