Por Ricardo López Pescador
Sin consultar a la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, ni a la dirigencia nacional de Morena, Rubén Rocha Moya retomó el viernes pasado sus funciones como Gobernador de Sinaloa con la intención de permanecer en el cargo hasta octubre del próximo año. Se trata de una jugada política con infinidad de lecturas y dudas, siendo la más relevante ¿de verdad se trata de una decisión personal o se realizó la consulta con alguien a quién se considera mas poderoso que la presidenta?
Los cargos que enfrenta el gobernador de Sinaloa tienen implicaciones delicadas en la relación de México con Estados Unidos. Desde finales de abril el gobierno norteamericano acusó a Rocha Moya de apoyar una red de narcotráfico en su Estado, acusaciones que aún se encuentran vigentes. El Departamento de Justicia de Estados Unidos exigió a México la entrega del Gobernador para enfrentar las imputaciones ante un juez del país vecino. Por esas razones el gobernador solicitó licencia al cargo el primero de mayo, es decir, estuvo fuera del gobierno 112 días.
La respuesta del gobierno mexicano a la solicitud de extradición de EUA ha sido calificada como de protección política a Rocha al exigir pruebas para responder el pedimento de extradición. Por su parte la Fiscalía General de la República abrió una carpeta de investigación durante las cuáles se realizó una audiencia con declaración del gobernador con licencia. Con ello, la situación jurídica del político morenista es complicada, al enfrentar la acusación directa del gobierno estadounidense y una carpeta de investigación abierta por la Fiscalía General.
Al retomar el cargo Rubén Rocha se declara inocente, aunque ninguna autoridad lo ha absuelto, y, además arremete contra quienes lo requieren acomodándose en la posición de victima al afirmar que se trata de una embestida “para dañar al movimiento político de izquierda en el que milito”. Sin embargo, la dirigencia nacional de morena se desmarcó de la decisión de Rubén Rocha al señalar que “esta dirigencia no tuvo conocimiento previo de la decisión personal del Gobernador. Por lo anterior morena se deslinda de esta decisión”.
La Secretaría de Gobernación, responsable de la política interna del gobierno federal calificó de “una decisión personal” y precisó que “las acusaciones del Departamento de Justicia de EUA siguen abiertas y en espera de pruebas”.
Los 22 Gobernadores emanados de morena y el del partido verde se manifestaron mediante un desplegado en el que convocan al gobernador de Sinaloa a “actuar con madurez y responsabilidad”, advirtiendo que “los proyectos personales contravienen el movimiento del que forma parte”. El coordinador de morena en la cámara de diputados pidió al gobernador reconsiderar y solicitar licencia, “mientras que la Fiscalía General de la República concluye las investigaciones”.
De lo anterior se desprende que el gobernador de Sinaloa no cuenta con el respaldo del gobierno federal, ni de la dirigencia de su partido, tampoco de sus compañeros y compañeras gobernadoras, ni siquiera de los diputados federales, carece de soporte político para ejercer el cargo. Entonces, la interrogante que surge es conocer de donde viene el apoyo y la protección política para que Rocha Moya haya dado ese paso que -por lo visto- desafía a todo el aparato político y gubernamental de morena.
Este episodio puede ser el preludio de una confrontación al interior de las esferas de poder de morena de consecuencias inciertas. ¿con que soporte político un militante se morena se atreve a desafiar a la presidenta, tomando una decisión de esa magnitud, sin consultarla? ¿acaso hay una estrategia en marcha para desestabilizar el gobierno de Sheinbaum?
Seguramente quien lo incitó a tomar esa ruta, sabe bien el daño que le hace al gobierno federal elevar la tensión con el gobierno de EUA en tiempos de revisión del Tratado Comercial más importante para nuestro país. Es probable que a ese personaje que esta atrás de dicha decisión le interese generar caos, confusión en el escenario político nacional para salir con traje de bombero a la arena pública para apagar el fuego que el mismo provoca.
¿De que nivel es la descomposición al interior de morena para ver éste bochornoso episodio? Será necesario hacerle caso a Christopher Landau, subsecretario de Estado de Estados Unidos: a rellenar las palomitas, porque el show apenas inicia.
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