MARIANO ALVARADO
Como fue conocido en su momento, Enrique Dupré Ceniceros enfrentó el movimiento más grande que haya vivido la ciudadanía de Durango, el del Cerro de Mercado.
Y pagó las consecuencias, no tanto por el movimiento, sino por animadversión que le tenía el presidente Díaz Ordaz.
Se hizo un desconocimiento total de los tres poderes, así que hubo un tiempo en que Durango sólo tenía gobernador y no tenía diputados ni magistrados.
El gobernador que sustituyó a Dupré fue Ángel Rodríguez Solórzano, que tenía como único antecedente de elección popular, ser diputado federal en el momento de su nombramiento.
Pidió licencia para asumir la gubernatura.
No fue gran cosa lo que pudo hacer, primero, por su condición de provisional, segundo, por su falta de conocimiento en el Centro y por no ser protegido del presidente.
Sin embargo, hizo lo que se podía hacer, lo más destacado fue la Dirección de Pensiones, que él la creó y funciona hasta la fecha.
Y es que Rodríguez Solórzano fue académico y poco político.
Pero sí posiblemente el gobernador más honrado que haya dado Durango.
Tuvo como detalle cuando le preguntaron quién era su gallo para la sucesión, contestó que él había venido a cubrir un espacio y no dejar sustituto.
Fue poco el tiempo, pero ha sido uno de los gobernadores más queridos.
Le siguió un gobernador sorpresivo: Alejandro Páez Urquidi, sin antecedentes en elección popular. Y en el servicio público sólo había figurado como director de la Comisión Federal de Electricidad.
Se fincaron muchas esperanzas en que fuera el gobernador industrializador de Durango, pero en las condiciones en que llegó y en las que pretendió gobernar le impidieron cumplir la expectativa.
Peor sí tuvo entre sus méritos haber sido el que mayor impulsó la electrificación en el estado.
Lo siguió otro gobernante sorpresa: Héctor Mayagoitia Domínguez, sin antecedentes en elección popular, pero sí con muchas tablas en el sector educativo.
Su candidatura fue vista con desconfianza, pero a los pocos días demostró que tenía tamaños para ser gobernador.
Fue candidato arrasador en las elecciones. Y como gobernador fue de los buenos, destacando sobre todo en el ramo educativo.
A lo largo de los 5 años y medio que fue gobernador, supo ganarse a la ciudadanía.
No terminó el sexenio porque su amigo y discípulo Adolfo López Mateos lo hizo jefe del entonces Departamento de Turismo.
El recorrido de Mayagoitia por el ámbito educativo y las relaciones que cultivó en el Centro lo convirtieron en uno de los mejores gobernadores de Durango.
Catarsis
Por: Felipe CorreaDiez instituciones financieras legalmente constituidas fueron víctimas de suplantación de identidad.En México, la confianza también cotiza… y...
