Betzabé Martínez avanza con Catalina García en Bienestar; otros quedan relegados.
Por: Juvenal Rosales Flores
El reciente nombramiento de Catalina García Quintero como delegada de Bienestar en Durango no es un movimiento menor. Su llegada al cargo refleja la capacidad de la alcaldesa de Gómez Palacio, Betzabé Martínez Arango, para acordar con quien tiene que acordar y, de paso, consolidar un poder que ya se siente en distintas áreas estratégicas.
Recordemos que la Delegación de Bienestar no es un cargo cualquiera dentro de la Cuarta Transformación. Se trata de la oficina que concentra la operación de todos los programas sociales del gobierno federal en Durango y que impacta directamente en aproximadamente una tercera parte de la población. Cada decisión que se toma en ese despacho repercute en miles de familias.
Por eso, no solo se trata de entregar apoyos; también implica administrar un poder político considerable. En ese sentido, la llegada de Catalina García a Bienestar es también el reflejo de que Betzabé está avanzando más allá de Gómez Palacio. Ya no se trata únicamente de la administración municipal, sino de incidir directamente en programas que son el corazón de la política social de la 4T.
Catalina García no es ajena a la función pública. Desde noviembre de 2024 hasta este mes se desempeñó como representante de la Secretaría de Educación Pública en Durango. Antes fue directora de la Región Centro del Consejo para el Desarrollo de Durango (2019-2022) y coordinadora de Gabinete en el Gobierno del Estado (2013-2016). Su trayectoria la coloca como una operadora con experiencia y con vínculos sólidos en la administración estatal.
Este movimiento abre un nuevo capítulo para los programas prioritarios en la entidad. La operación de Bienestar no solo estará alineada con la agenda federal, sino que ahora llevará también la huella de una relación política construida desde Gómez Palacio. Eso, sin duda, proyecta alcaldesa morenista como una de las figuras emergentes con mayor margen de maniobra en Durango.
Paralelamente, se dan otros cambios que también tienen impacto en el tablero estatal. La llegada de Jesús González Smit al área de aguas del municipio es vista con buenos ojos, ya que aporta experiencia tras su paso por el Instituto de Vivienda en la capital.
Asimismo, se dio la designación de Grecia Hernández como nueva directora del Instituto Estatal de la Mujer, luego de su paso por el Instituto Duranguense de la Juventud. Estos movimientos, junto con la llegada de Catalina a Bienestar, el cual tiene un trasfondo político, confirman que Durango vive un reacomodo político; donde la figura de diputada federal con licencia se perfila con mayor peso y proyección estatal.
Este tipo de movimientos no pasan desapercibidos dentro de Morena ni entre los actores locales. La relevancia de Bienestar históricamente ha generado tensiones, pues distintos grupos han intentado colocar a sus cuadros sabiendo que ahí se decide buena parte de la política social y electoral. Que ahora esté en manos de alguien vinculada a la alcaldesa gomezpalatina manda un mensaje directo sobre quién está ganando terreno.
El contraste también es evidente; mientras Martínez Arango se mueve con soltura, acuerda y coloca a perfiles cercanos en posiciones fundamentales, otros actores políticos locales dentro del partido guinda comienzan a quedar relegados. No todos han tenido la misma capacidad de negociación ni el mismo acceso a las decisiones estratégicas.
Lo cierto es que el tablero de la 4T en Durango se está reconfigurando. En esa reconfiguración, la licenciada en psicología “Betza”, aparece como una de las figuras más hábiles y en ascenso, capaz de extender su influencia más allá de la alcaldía que gobierna.
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