Prevenir accidentes carreteros, compromiso de todos.
Por: Juvenal Rosales Flores
La movilidad segura en las carreteras del estado es una responsabilidad compartida, por lo que, con decisiones oportunas, infraestructura adecuada y una ciudadanía consciente, Durango puede transitar hacia vialidades más seguras y un futuro con menos tragedias; ya que cada accidente es un recordatorio de que la seguridad en calles y carreteras no es un tema menor y debe atenderse con una visión preventiva y de largo plazo.
Durante la presente temporada vacacional, las cifras invitan a la reflexión, ya que, de cada 10 accidentes automovilísticos registrados en la capital del estado, entre cinco y seis involucran a motociclistas. Este dato evidencia la urgencia de fortalecer políticas públicas orientadas a proteger a los usuarios más vulnerables de la vía.
Los hechos recientes subrayan esa necesidad. El pasado 17 de diciembre, un hombre de 30 años resultó lesionado tras volcar la camioneta que conducía en el tramo que conecta a la localidad José Guadalupe Rodríguez con la cabecera municipal de Guadalupe Victoria. Situaciones como esta pueden evitarse con mejores condiciones de la vía y una estrategia preventiva efectiva.
En Mapimí, un joven de 19 años perdió la vida en un accidente carretero, mientras que su copiloto sobrevivió con lesiones menores. Más allá del hecho trágico, el caso abre la conversación sobre la importancia de reforzar la educación vial y la supervisión, particularmente entre conductores jóvenes.
La reciente tragedia de una doble volcadura en la carretera Durango–Parral marcó un punto de reflexión colectiva. Este tipo de sucesos recuerdan que la seguridad vial es un asunto integral que involucra infraestructura adecuada, cultura ciudadana y una acción institucional decidida.
Ese tramo carretero, como muchos otros del estado, presenta condiciones que pueden y deben mejorarse: curvas de alto riesgo, señalización limitada y falta de iluminación. Atender estos puntos representa una oportunidad concreta para salvar vidas y fortalecer la confianza de quienes transitan por estas vías.
Durante las fechas decembrinas, el incremento de viajes y reuniones familiares exige una atención especial, donde la responsabilidad de los conductores cobra mayor relevancia ante factores como el cansancio, el consumo de alcohol y el exceso de velocidad, que elevan significativamente el riesgo de accidentes.
La prevención también comienza con decisiones individuales. Respetar los límites de velocidad, evitar distracciones al volante y reconocer que ninguna carretera es completamente segura son acciones sencillas que pueden marcar una diferencia real.
Al mismo tiempo, la movilidad segura requiere coordinación institucional, donde municipios, estado y federación tienen la oportunidad de fortalecer el trabajo conjunto, dejar atrás la reacción tardía y apostar por una planeación estratégica que priorice la prevención.
Invertir en seguridad vial no es un gasto, sino una política pública de alto impacto social. Mejor iluminación, mantenimiento constante, vigilancia efectiva y campañas permanentes de concientización contribuyen a reducir riesgos y a proteger a las familias duranguenses.
Avanzar hacia una cultura de prevención permitirá que Durango deje de contar accidentes para empezar a contar resultados. La experiencia de otras regiones demuestra que la planeación, la constancia y la voluntad política sí generan cambios positivos.
Porque detrás de cada volante hay una historia, una familia y alguien que espera. Conducir con responsabilidad es un acto de conciencia, a todas y todos nos esperan en casa, y llegar con bien debe ser siempre la prioridad.
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