¿La delegación de Bienestar en Durango; no será para un duranguense?
Juvenal Rosales Flores
No será un duranguense quien llegue a ocupar la delegación de Bienestar en Durango, ya que de acuerdo con versiones confiables, no pasará ni una semana para que se dé el cambio y se nombre oficialmente a la persona que sustituirá a Jonathan Jardines; relevo que está prácticamente amarrado y responde a la urgencia de la federación por retomar el control político y operativo de los programas sociales en Durango.
La salida de Jonathan Jardines, que ya estaba anunciada desde hace mucho tiempo, deja un vacío que no será ocupado por figuras locales; por lo que la espera se centró únicamente en que la delegación pudiera calmar las aguas en el conflicto interno que se había generado durante los últimos meses.
Lo que llama la atención es que la persona que asumirá el cargo será designada directamente por la oficina central de la Secretaría de Bienestar. Según fuentes cercanas, se trataría de un perfil proveniente de la Ciudad de México, con relación directa con la presidenta Claudia Sheinbaum.
Esto deja fuera de la contienda a quienes pensaban tener posibilidades de asumir el cargo, como la ex candidata a gobernadora Marina Vitela o la diputada federal Patricia Ortega; Damaris García, quien fungía como coordinadora del programa Sembrando Vidas y quien dejó el cargo a solicitud de trabajadores que tomaron la delegación; incluso hasta el propio Luis Enrique Benítez Ojeda, quienes seguramente ya habían iniciado gestiones o evaluado sus estrategias para ocupar la delegación.
Recordemos que la delegación de Bienestar no es un cargo menor; en Durango concentra la operación de todos los programas sociales del gobierno federal y tiene un impacto directo en aproximadamente una tercera parte de los habitantes del estado. Cada decisión tomada en este despacho repercute en miles de familias.
Por eso, no solo se trata de entregar apoyos; también se trata de administrar un poder político considerable; por ello, la persona que ocupa la delegación tiene la capacidad de fortalecer o debilitar redes de influencia que se reflejan en todos los niveles de gobierno.
La relevancia del cargo ha generado históricamente tensiones internas. Diferentes grupos políticos locales han intentado posicionar a sus candidatos, conscientes de que controlar la delegación significa también acceso a recursos, programas y visibilidad ante la ciudadanía.
Con la llegada de un delegado de oficinas centrales, se refuerza la estrategia del gobierno federal de garantizar lealtad y alineación directa con la presidencia; lo cual no solo impacta a los actores locales, sino que también cambia la dinámica política dentro de Morena en Durango.
Para los grupos locales, la decisión representa una lección clara; no siempre los aspirantes con trayectoria local tendrán prioridad cuando se trata de cargos relevantes de alcance federal. La mirada centralista busca asegurar que la implementación de programas sociales siga la línea de los objetivos nacionales.
En suma, la delegación de Bienestar en Durango vuelve a demostrar que, más allá de su función administrativa, es un punto estratégico de poder. El cambio, que se consumará en menos de una semana, confirma que en el tablero político federal la prioridad es garantizar que la operación de los programas sociales siga controlada desde la CDMX, con impacto directo en una tercera parte de la población duranguense.
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