La posible la judicialización de las elecciones de 5 municipios.
Por: Juvenal Rosales Flores
Las elecciones municipales en Durango han dejado un sabor agridulce en varios rincones del estado. Mientras que en la mayoría de los 39 municipios la jornada transcurrió con relativa normalidad y se dieron resultados claros, en otros la contienda fue tan cerrada y plagada de irregularidades que todo indica que los tribunales serán quienes tengan la última palabra. Tamazula, Mezquital, Nazas, Mapimí y Nombre de Dios se perfilan como epicentros de conflictos postelectorales que podrían alargarse semanas o incluso meses.
En estos municipios, la diferencia entre el primero y el segundo lugar es mínima, en algunos casos solo por un voto, lo que ha encendido las alarmas entre los equipos de campaña y los dirigentes partidistas. La noche del conteo rápido fue apenas el inicio de una batalla legal que ya se prepara con denuncias, recursos de impugnación y solicitudes de recuento voto por voto. Para muchos, el resultado final está lejos de definirse.
En Mapimí, los resultados favorecieron por un estrecho margen a la alianza Unidad y Grandeza, por un solo voto. María de los Ángeles De los Llanos obtuvo tres mil 530 sufragios contra tres mil 529 de Beatriz Martínez de Morena-PVEM-PT, por lo que los equipos jurídicos ya trabajan en la integración de los expedientes.
Tamazula, por ejemplo, se ha convertido en un caso emblemático. Las denuncias sobre compra de votos, coacción a electores e inconsistencias en varias actas han generado un ambiente de desconfianza total. Aquí, el margen de 600 votos entre los contendientes ha detonado movilizaciones de simpatizantes de ambos bandos.
En Mezquital, el panorama no es muy distinto. La presencia de comunidades indígenas y la complejidad para acceder a muchas de sus secciones electorales ya había sido advertida por los observadores como un posible foco rojo. Las actas que no coinciden y urnas robadas son elementos que ya forman parte de las carpetas que se preparan para ser presentadas ante el Tribunal Estatal Electoral. Aquí el margen de 500 votos a favor de Morena-PVEM-PT a generado ya movilización por el PRI-PAN para defender el voto para “Cuco” Ibarra.
Nazas, por su parte, tiene un margen cerrado cuatro votos a favor de Darío Medina de la alianza Unidad y Grandeza, razón por lo que el equipo de Ernesto Ríos busca revertir este resultado con una revisión más exhaustiva de los sufragios.
Nombre de Dios es otro ejemplo donde el resultado preliminar está siendo duramente cuestionado. La diferencia fue tan cerrada que incluso un solo paquete mal contabilizado podría cambiar el sentido del triunfo, ya que los cuatro principales contendientes superan los dos mil votos, aunque favorece a Nanci Vázquez del PRI-PAN.
La judicialización de estas elecciones no sólo refleja el grado de competencia política que existe en Durango, sino también las fallas estructurales del sistema. Cuando los márgenes son tan estrechos, cualquier error por mínimo que parezca adquiere dimensiones determinantes.
Los tribunales electorales locales y federales tendrán ahora la responsabilidad de resolver estas disputas con criterios sólidos y apegados al derecho. La presión será alta, pues en juego están no sólo las presidencias municipales, sino la legitimidad del proceso democrático en regiones donde la polarización ha ido en aumento.
El desenlace aún es incierto, pero una cosa está clara, las urnas no bastaron para cerrar el capítulo electoral en Durango. En municipios como Tamazula, Mezquital, Nazas, Mapimí y Nombre de Dios, la verdadera batalla apenas comienza y se librará en los tribunales.
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