POR: LILY ORTIZ
¡La feria de las dudas, así en Pueblo Nuevo!
Las ferias nacen para celebrar la identidad de un pueblo, impulsar la economía local y convertirse en un espacio de convivencia, sin embargo, cuando termina la música y se apagan las luces del escenario, comienza la parte más importante: rendir cuentas; y en Pueblo Nuevo, esa etapa parece haberse convertido en el verdadero espectáculo y especulación.
El rechazo del Cabildo al informe financiero de la Feria de la Madera y del Hongo 2026 no es un asunto menor ni puede reducirse a un simple diferendo político entre regidores y funcionarios; lo que está en juego es la confianza de la ciudadanía en el manejo del dinero público.
Las cifras hablan por sí solas, el reporte presentado muestra ingresos por 2 millones 903 mil 355 pesos frente a egresos por 5 millones 593 mil 700 pesos, dejando un déficit de 2 millones 690 mil 345 pesos. Lo anterior se entiende como un saldo negativo que, por sí mismo, ya amerita una explicación amplia, pero que adquiere otra dimensión cuando el documento entregado según los propios integrantes del Cabildo carece de contratos, facturas, recibos y cualquier soporte documental que permita verificar en qué y cómo se ejercieron esos recursos.
El problema no es únicamente que la feria haya costado más de lo que ingresó, muchos eventos organizados por gobiernos municipales funcionan bajo una lógica de inversión social, turística o cultural y no necesariamente buscan generar utilidades. Lo verdaderamente delicado es que no exista, al menos en el informe presentado, la evidencia suficiente para justificar cada peso gastado.
El desglose financiero deja además varios conceptos que inevitablemente despiertan preguntas; y es que según el documento que se presentó, cuatro millones de pesos fueron destinados al rubro de “eventos”, sin que hasta ahora exista un detalle público sobre contratos, artistas, proveedores o procedimientos de contratación. También aparecen gastos importantes en escenario, sonido, renta de mobiliario, rifa de un automóvil y bicicletas, fuegos artificiales y otros conceptos que, aunque pueden ser plenamente válidos, requieren ser documentados para evitar cualquier sospecha.
Porque en materia de recursos públicos no basta con afirmar que el dinero se gastó; lo más importante es demostrarlo.
Resulta igualmente preocupante que los propios regidores hayan señalado que el informe nunca pasó por las comisiones de Hacienda y Transparencia antes de llegar al Cabildo. Ese procedimiento existe precisamente para evitar improvisaciones y garantizar que la información llegue revisada y sustentada.
A ello se suma otro episodio que alimenta la percepción de desorganización administrativa: la famosa rifa del vehículo anunciada desde el inicio de la feria; un atractivo promovido con entusiasmo y efusividad por parte de las autoridades municipales y que, semanas después, continúa sin realizarse debido a que no se gestionó oportunamente el permiso correspondiente ante la Secretaría de Gobernación. Un error administrativo que pudo evitarse y que hoy deja en incertidumbre a quienes participaron esperando ese sorteo.
Es importante señalar que, hasta este momento, el rechazo del informe no constituye una prueba de desvío de recursos ni de actos de corrupción. Sería irresponsable afirmarlo sin que existan investigaciones o resoluciones de las autoridades competentes. Pero también sería un error minimizar lo ocurrido; la falta de documentación comprobatoria representa una deficiencia seria en cualquier administración pública y justifica plenamente que el Cabildo exija aclaraciones antes de aprobar las cuentas.
La decisión de otorgar una semana para presentar la documentación pendiente abre una oportunidad para corregir el rumbo. Si los gastos fueron legales, existen contratos y cada pago está debidamente respaldado, la administración municipal tiene la posibilidad de disipar las dudas con absoluta transparencia. Si no es así, el asunto podría escalar a instancias de fiscalización.
Hoy la discusión ya no gira en torno a si la Feria de la Madera y del Hongo fue un éxito artístico o cuántos asistentes reunió; la verdadera evaluación comienza cuando se revisan los números.
Y en Pueblo Nuevo, por ahora, las cuentas todavía no cuadran.