POR: LILY ORTIZ
La JUGOCOPO cambia de manos: el reto de cerrar sin distractores
El Congreso de Durango cambió de timón este 1 de septiembre, Ernesto Alanís Herrera dejó la presidencia de la Junta de Gobierno y Coordinación Política (JUGOCOPO) para dar paso a Alejandro Mojica, en el arranque del último periodo ordinario de sesiones de la actual Legislatura.
Alanís llega al cierre de su gestión con dos asuntos que coloca sobre la mesa: el avance en la atención del rezago legislativo y una inversión superior a 18 millones de pesos para infraestructura y modernización del Poder Legislativo. Mantenimiento del inmueble, renovación de la estructura eléctrica y actualización de equipos del Pleno y sistemas forman parte de un balance que, más allá de discursos, deja una infraestructura que deberá servir para los próximos años.
Pero si algo trasciende de una presidencia de la JUGOCOPO no son solamente los recursos ejercidos ni las obras realizadas, sino la capacidad de las distintas fuerzas políticas para construir acuerdos.
Y ahí está precisamente una de las mayores encomiendas de Alejandro Mojica; aunque hay que dejar algo muy claro, el nuevo presidente de la JUGOCOPO no llega a terreno desconocido. Será la segunda ocasión en que ocupe esta responsabilidad, lo que puede jugar a su favor, dado que ya conoce la dinámica interna, los equilibrios entre las fracciones y, sobre todo, sabe que conducir la política legislativa no significa imponer una agenda partidista, sino conseguir que las diferentes fuerzas encuentren puntos de coincidencia.
Y este último año no es un periodo cualquiera, es el último periodo ordinario de la Legislatura, y el calendario político comenzará a competir inevitablemente con el legislativo; el proceso electoral de 2027 estará cada vez más cerca y algunos diputados podrían comenzar a mirar hacia la reelección, las candidaturas o las posiciones que vienen.
Ese es uno de los principales riesgos; que el Congreso termine convertido en plataforma de posicionamiento político y que las prioridades legislativas queden relegadas. Y eso hay que señalarlo, no es una responsabilidad de solamente
Mojica; es de todas las fuerzas políticas representadas en el Congreso.
PRI, Morena, PAN, Movimiento Ciudadano y Partido Verde tendrán que demostrar que pueden hacer política sin confundirla con campaña permanente, hay que recordar que y odavía hay iniciativas pendientes, puntos de acuerdo por discutir y asuntos que requieren una respuesta legislativa antes de que esta Legislatura llegue a su final.
Mojica habla de diálogo, consensos y de poner a Durango por encima de las diferencias partidistas, y eso es positivo que se tenga claro el objetivo que se tiene y la dirección que se pretende tomar; el discurso es correcto, ahora lo más complejo sería que todos tanto diputadas como diputados lo conviertan en resultados.
Porque al Congreso no se le evaluará solamente por cuántas sesiones celebró o cuántas iniciativas presentó, sino por qué problemas logró atender; y de esas cuantas mejoraron el entorno del ciudadano; pero también si es el caso, se tratara que cuáles pendientes se dejan.
En este último año legislativo, existe una advertencia política muy clara:el 2027 puede convertirse en el gran distractor del 2026-2027; si los diputados comienzan a anteponer sus proyectos personales a la agenda ciudadana, el costo no será para una fracción parlamentaria u otra; será para todo el Congreso.
El último periodo ordinario no debería ser el tiempo de las precampañas disfrazadas de debate legislativo.
Debería ser el periodo de cerrar pendientes, sacar acuerdos y entregar resultados. Y esto no es únicamente responsabilidad del presidente de la junta; sino de cada uno de los diputados y diputadas de tener la responsabilidad, y el objetivo claro y directo de cerrar una buena legislatura.