POR: LILY ORTIZ
Durango 2027: el ajedrez político rumbo a la gubernatura
Las diputaciones locales serán la primera prueba; las alianzas, los perfiles y los acuerdos que se construyan desde ahora comenzarán a dibujar el escenario del 2028.
A días de que inicie formalmente el proceso electoral local, las piezas comienzan a acomodarse en el tablero político de Durango; aunque la elección de 2027 podría parecer menos atractiva para el electorado que una contienda por las alcaldías o la gubernatura, para los partidos representa mucho más que la renovación del Congreso Local; será una prueba de fuerza rumbo a 2028.
El próximo 1 de noviembre arrancará el proceso local para renovar las 25 diputaciones estatales, y si, una elección que algunos podrían considerar “huérfana” por no incluir presidencias municipales, pero que servirá para medir estructuras, alianzas, liderazgos y capacidad de movilización.
La alianza PAN-PRI parece tener condiciones para repetirse, después de varios procesos electorales en conjunto, de los cuales los resultados les han favorecido. Sin embargo, todavía no debe darse por hecho hasta que ambos institutos políticos así lo confirmen; aunque el escenario para ello puede ser favorable. La pregunta es si ambos partidos volverán a apostar por sumar fuerzas o si las negociaciones distritales terminarán por marcar diferencias.
Del otro lado, Morena, PT y Partido Verde han expresado su intención de mantener la alianza; el desafío será convertir esa coincidencia política en acuerdos concretos: definir candidaturas, distribuir espacios y evitar que las diferencias entre sus integrantes compliquen la operación electoral. Porque una cosa es compartir proyecto y otra muy distinta ponerse de acuerdo cuando llega el momento de decidir quién aparece en la boleta.
Movimiento Ciudadano, por su parte, tendrá que definir su estrategia y el alcance de su apuesta individual. Y para las fuerzas políticas de reciente creación, el reto será todavía mayor: construir presencia territorial, acreditar capacidad organizativa y convencer a un electorado que no necesariamente conoce sus propuestas o sus perfiles.
Pero mientras unos mueven sus piezas para 2027, otros ya miran hacia 2028, ciertamente la elección del próximo año será también una antesala de la disputa por las 39 presidencias municipales y, especialmente, por la gubernatura.
En Morena, Marina Vitela confirmó recientemente su interés en participar en el proceso político de 2028, mientras que Margarita Valdez ha sido mencionada entre los perfiles con aspiraciones. No obstante, manifestar interés no equivale a tener una candidatura asegurada, mucho menos a contar con las condiciones para ganarla. En los demás partidos también habrá perfiles que comiencen a levantar la mano, algunos abiertamente y otros con movimientos más discretos, para ir midiendo el terreno.
Y ahí está el verdadero juego; es que no basta con querer aparecer en la boleta. Habrá que demostrar estructura, respaldo, trayectoria, capacidad de negociación y, sobre todo, conexión con la ciudadanía. Las aspiraciones pueden ser legítimas, pero las condiciones reales de competencia son las que terminarán pesando en las decisiones partidistas.
El tablero similar al de una ajedrez apenas comienza a moverse, primero las alianzas deben concretarse, los perfiles tendrán que medirse y las dirigencias deberán decidir cuánto están dispuestas a ceder para mantener la unidad.
En Durango, 2027 no será solamente la elección de los diputados que ocuparán una curul; será también el ensayo general de quienes buscarán gobernar el estado en 2028.