Ernesto Alanís marca liderazgo con la Agenda Institucional.
Juvenal Rosales Flores
La presentación de la Agenda Legislativa Institucional del Congreso del Estado no debe leerse únicamente como un acto protocolario, sino como un mensaje claro, el Poder Legislativo decidió ordenar sus prioridades, fijar rumbo y, sobre todo, demostrar que todavía es posible construir acuerdos en tiempos donde el conflicto suele ser más rentable que el consenso.
La lectura obligada es que el Congreso hoy tiene un rumbo claro, y eso se debe al oficio político del presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política, Ernesto Alanís Herrera. Su perfil, más pragmático que mediático, se ha consolidado como el de un operador que teje acuerdos, mueve piezas y logra consensos sin estridencias, pero con resultados.
El también coordinador del Grupo Parlamentario del PRI, no sólo logró sentar a todas las corrientes a la mesa, sino que consiguió algo aún más complejo, alinear intereses diversos en un documento común. Eso, en un Congreso plural, no ocurre por casualidad ni por cortesía política; ocurre por oficio, por capacidad de diálogo y por entender que la política no es el arte de imponer, sino el arte de construir mayorías funcionales.
Y en ese ejercicio, el respaldo de los coordinadores parlamentarios fue determinante. Sandra Amaya, de Morena y la coalición con el PVEM; Alejandro Mojica, del PAN; y Martín Vivanco, de Movimiento Ciudadano, mostraron apertura y sensibilidad para captar, interpretar e integrar las necesidades sociales en una agenda que no se limita al discurso, sino que busca convertirse en la hoja de ruta legislativa para los próximos años.
Esa coincidencia entre fuerzas antagónicas en lo ideológico, pero coincidentes en lo institucional, deja una enseñanza; cuando hay voluntad política, las diferencias no desaparecen, pero se administran. El Congreso de Durango, al menos en esta coyuntura, eligió la vía del entendimiento antes que la confrontación estéril.
Al asumir la presidencia de la JUGOCOPO, Ernesto Alanís entendió que el cargo no es decorativo, sino una responsabilidad que obliga a tomar acción. Su tarea ha sido empujar acuerdos y propiciar condiciones para que el Congreso deje de ser únicamente un espacio de debate y se convierta en un generador de resultados concretos, con un antes y un después en la dinámica legislativa.
La Agenda Legislativa Institucional se sostiene en cinco ejes prioritarios que buscan responder a las demandas de los duranguenses y del Estado a través de bienestar social, seguridad, desarrollo económico, fortalecimiento institucional y una visión de gobernabilidad que se plantea como base para que el Poder Legislativo recupere confianza pública y credibilidad en sus decisiones.
No se trata de un documento menor. Una agenda bien construida no sólo ordena el debate, también fija prioridades, reduce improvisaciones y permite medir resultados. Cuando un Congreso trabaja sin brújula, se pierde en ocurrencias; cuando trabaja con una agenda, se obliga a cumplir, y esa es una forma de rendición de cuentas.
Con esta agenda, Ernesto Alanís se coloca en lo alto de la conversación política, porque en tiempos donde abundan los pleitos, el consenso se vuelve noticia. Y porque cuando se logran acuerdos entre partidos distintos, el mensaje es contundente; sí es posible construir, sí es posible deliberar, sí es posible trabajar por encima de los intereses personales o partidistas.
De fondo, este ejercicio deja ver que existen puntos de convergencia reales, más allá de las diferencias ideológicas. Y eso abre espacio para la deliberación seria, para construir acuerdos, perseguir objetivos comunes y entregar resultados a la ciudadanía.
A este escenario se sumó un elemento importante donde el secretario general de Gobierno, Héctor Vela Valenzuela, destacó el trabajo de las y los diputados al construir una agenda con temas fundamentales que impactan directamente a las familias duranguenses. No fue un gesto menor, fue un mensaje de respaldo institucional y de coordinación política.
En síntesis, Durango presenció algo que hoy es escaso en la política mexicana, una coincidencia real entre fuerzas distintas para construir una ruta común, donde el presidente de la JUGOCOPO, aparece como el factor de equilibrio y conducción que permitió ordenar el tablero. La agenda está presentada; ahora viene lo más importante, demostrar que la unidad no fue para la foto, sino para dar resultados.
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